Sobre la calle San Martín, bajo un cielo de invierno que todavía abriga esperanza, cientos de cuerpos vibran, marchan y resisten.

Es la Marcha del Orgullo, la fiesta urgente y luminosa de quienes aprendieron que la calle es refugio, bandera y trinchera.
Orlando Martín, de la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo, resumió el espíritu de la jornada: “Fin de junio es nuestro día para vivir tal como somos. Hoy conmemoramos 56 años de Stonewall, y mucho ha cambiado. La juventud sostiene la diversidad, la grita, la pinta en la piel. Esta tarde es de ellos también. Queremos que las nuevas generaciones vengan, acompañen y sigan ganando la calle para cuidar derechos que otros conquistaron”.
Recordó que esta edición se hizo en memoria de Juan Carlos Rodríguez, La Nene Paola, histórico referente de la Fundación Noa Diversa, y enumeró las consignas clave: “Pedimos cupo laboral travesti-trans, derogación del decreto 6525, respeto por infancias y niñeces trans y no binarias, nuevas leyes antidiscriminatorias, fin de los discursos de odio, basta de recortes en políticas públicas y tratamientos para VIH, ITS y TBC. Si hay odio, respondemos en la calle”.

La ruta fue clara: concentración frente a Casa de Gobierno, paso por Belgrano, Senador Pérez, Alvear, Necochea y regreso triunfal por San Martín. En Peatonal Belgrano, un cartelazo, permitió poner en papel cada grito de lucha. La *marcha de antorchas* —desde Necochea y San Martín— cerró la noche: cada llama, una memoria viva.
Mía, con voz de lentejuelas en el aire, explicó que marchar es existir:
—Esto es como una convocatoria de Messi: colosal. Los jóvenes están porque ya mamaron lo que venimos haciendo hace años. Pueden mostrarse porque tienen derechos ganados en la calle. Hoy no marchan solos: se ven familias, niñeces diversas, amor multiplicado. Contó que perdió a un amigo por suicidio, sin contención ni abrigo de la escuela, la iglesia ni el Estado: —El suicidio no es solo suicidio: es un asesinato de todos los sistemas que abandonan. Cada marcha es un grito de sí a la vida, sí al amor. La sexualidad es íntima, es nuestra, y nadie nos la arrebata.
Pidió sostener lo conquistado y pelear por más: cupo laboral trans y cupo habitacional real. Denunció la traba que hoy solo permite inscribirse si hay violencia de género y familia constituida, tal como marca el artículo 10 del Consejo Consultivo:
—Que lo busquen, que lo lean todos.
Contó que eligió cada tema musical, desde Gloria Gaynor, Cher, Lady Gaga, Tini y Queen, hasta cumbia y Bandana. Querían cerrar con Fanático de Lali, pero la Policía cortó el sonido:
—No importa, la música no se apaga cuando hay Orgullo.
Y entre tarot y risas, se describió sin filtros:
—Soy transformista, tarotista, estilista, maquilladora, artista y cara dura. Si quieres saber si Zapla sale campeón, pregúntale a las cartas. Yo soy del Lobo, mi amor.
Anita Herrera, Miss Universo Jujuy, llegó envuelta en brillo y gratitud:

—Gracias por invitarme. Estoy feliz de acompañar a esta comunidad hermosa. Hace meses tuve el honor de representar a Jujuy en Miss Universo Argentina, un sueño grande que pude cumplir.
Valoró la historia compartida:
—Todos tenemos una historia para contar, luchamos para inspirar a otros a creer que se puede.
Cuando le preguntaron qué canción gritaría a coro, eligió Todos me miran y cualquier tema de Lali:
—Celebra la libertad de ser uno mismo, de mostrarse sin miedo. Esta noche es para eso: para ser.
Sara Pérez, actriz, activista feminista y antirracista, celebró el reencuentro en la calle:
—Es hermoso ver a tanta gente reunida para sostenerse y defender lo que cada uno es por dentro. Cada vez hay más jóvenes, más padres acompañando. Hoy emociona ver a tanta juventud animándose a mostrarse, aun con crímenes de odio vivos.
Advirtió sobre retrocesos:
—El DNU 62/25 impide que adolescencias trans inicien su proceso de armonización. No es un trámite rápido: es serio, médico, acompañado por un tutor. Hoy se vulnera ese derecho y crecen discursos que justifican recortes a programas de salud sexual e integral.
Extendió la crítica al ámbito cultural:
—El cierre del Instituto Nacional del Teatro es un golpe al interior. Des federalizan la cultura, como se des federaliza el fútbol del interior. Y eso ya se ve clarito.
Fénix, resumió su propia historia de fuego y renacimiento:
—Para quienes somos gays, este día es esencial: podemos salir a la calle sin miedo. Mi nombre es Fénix porque salí tarde del clóset: a los 30 años. Renací. Hoy, con 45, puedo decir que soy quien quiero ser. Valoró la marea joven:
—Es clave que adolescentes y niños crezcan sin miedo de decir lo que son. Si conservamos las leyes que logramos hace 15 años, podremos seguir caminando sin miedo.
Reconoció avances en la provincia, pero reclamó cupo laboral real y sin retrocesos:
—Hay espacios en municipios y provincia, pero aún falta para incluir a todas las chicas.
Finalmente, Priscila celebró ver familias marchando junto a la comunidad:
—Gracias a quienes lucharon antes, hoy vemos a jóvenes disfrutar derechos ganados. Lo lindo es que hoy no sale solo el gay o la lesbiana: sale la familia entera, entendiendo que somos todos iguales.
Y dejó la invitación abierta:
—En noviembre viene otra, más grande, con más shows y más gente en la calle. Y la marcha de antorchas es para recordar a quienes se fueron: especialmente a dos compañeros, uno de los primeros activistas que marcharon en Jujuy.
La ciudad se enciende en antorchas, música y gritos de vida. Porque cada paso en la calle es memoria y resistencia. Como un arcoíris que se abre después de la tormenta, los colores brillan con fuerza, desafiando al gris y al silencio.
Aquí, donde el brillo no es solo purpurina sino coraje hecho piel, la voz de cada persona resuena con un “yo soy fuerte, yo soy libre”, un canto que eleva el alma como un himno eterno de esperanza. Porque, al final, somos el destello que rompe la oscuridad, la chispa que no se apaga.
Ese “glitter” (brillo) que nunca se cae, la melodía poderosa que nos recuerda que no hay cadenas que puedan detener. Y en esta ciudad viva, donde se teje la historia con cada latido, el orgullo es bandera y el amor, como así el arcoíris infinito.

Por Nicolás Agustín Casas – Para Las 24 Horas de Jujuy
