Marcelo Lizárraga : “El fútbol argentino atraviesa un proceso de profunda politización y centralización”

Altos Hornos Zapla atraviesa horas decisivas en lo deportivo y en lo institucional, y en ese contexto la palabra de Marcelo Lizárraga, ex presidente de la Institución palpaleña, tomó un peso específico.

Marcelo Lizárraga ex dirigente de Altos Hornos Zapla

En una entrevista extensa y sin concesiones, el ex dirigente analizó la nueva derrota del “Merengue”, respaldó el actual proceso futbolístico y, sobre todo, dejó una fuerte crítica al funcionamiento de la AFA y del Consejo Federal, a los que responsabilizó por gran parte de las injusticias que, según su visión, padece el fútbol del interior.

Zapla volvió a tropezar fuera de casa y sumó su tercera derrota consecutiva como visitante, esta vez ante Talleres de Perico, en un escenario que Lizárraga no dudó en calificar como históricamente adverso. Si bien aclaró que no pudo ver el partido en vivo por cuestiones técnicas, sí siguió el resultado y el desarrollo general y no ocultó su bronca por el desenlace. Sin embargo, lejos de caer en el derrotismo, el ex presidente se mostró confiado en la serie: “Es un resultado totalmente remontable. En Palpalá, con nuestra gente, Zapla tiene las herramientas para darlo vuelta”.

Pensando en el partido de vuelta, Lizárraga remarcó la importancia de hacerse fuerte de local y fue claro en su mensaje al hincha: ganar por más de un gol es posible y necesario. “Con un 2 a 0, un 3 a 1, Zapla pasa. La cancha y la gente tienen que jugar su partido”, señaló, apelando al peso histórico del estadio y al acompañamiento popular como factores determinantes.

En relación al cuerpo técnico encabezado por Zamarián, Lizárraga adoptó una postura de respaldo. Reiteró su convicción de que los proyectos deben sostenerse en el tiempo, aunque reconoció que este proceso fue diferente a otros. “Antes se apostaba a un técnico desde el inicio del año, con tiempo para conocer a los jugadores en la Liga. Esta vez fue distinto, el margen fue más corto”, explicó. Aun así, pidió apoyar las decisiones tomadas y valoró que el equipo muestra signos de crecimiento: “Se lo ve mejor, más asentado. A esta altura ya debería estar en su punto, y ojalá lo demuestre en el próximo partido”.

Otro eje central de la charla fue la salida de futbolistas importantes que en temporadas anteriores habían sido pilares del equipo. Lizárraga lamentó esas pérdidas, pero fue realista al explicar los motivos: “Muchas veces no depende solo del Club. Hay instituciones con presupuestos más altos que hacen ofertas imposibles de igualar”. También destacó la dificultad de retener a los jóvenes surgidos del Club, que rápidamente despiertan interés externo cuando muestran condiciones.

Donde el tono se volvió más duro fue al referirse al plano dirigencial del fútbol argentino. Lizárraga fue categórico al explicar que su decisión de no continuar como presidente de Zapla estuvo directamente vinculada al manejo de la AFA y del Consejo Federal. “Sentí que no tenía sentido seguir invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo cuando desde Buenos Aires se decide todo”, afirmó. En ese sentido, recordó episodios pasados en los que Zapla fue, a su entender, perjudicado por arbitrajes y fallos externos, tanto en finales como en instancias decisivas de torneos regionales.

Para el ex dirigente, el fútbol argentino atraviesa un proceso de profunda politización y centralización, donde las decisiones responden a intereses personales y no a reglas claras. “El problema no es que el fútbol esté ligado a la política, eso siempre pasó. El problema es cuando nadie puede cuestionar nada y todo se maneja de manera cerrada”, sostuvo. En esa línea, llamó a los clubes del interior a unirse y a reclamar un cambio estructural en la conducción del fútbol nacional.

Lizárraga también se refirió al rol del periodismo y defendió a quienes se animan a criticar con argumentos. Consideró fundamental apoyar a los comunicadores que no se callan ante las presiones y que exponen las falencias del sistema. “Durante mucho tiempo se apretó, se amenazó y se silenció. Eso tiene que cambiar”, expresó.

Ya en el cierre, el ex presidente dejó un mensaje directo al hincha “merengue”, en un momento donde crecen los cuestionamientos y los pedidos de elecciones. “Hoy no es tiempo de dividirse. Es tiempo de apoyar, de ir a la cancha y de empujar todos para el mismo lado”, afirmó. Con la fe intacta, volvió a expresar su deseo de una victoria clara en Palpalá y dejó en claro que, más allá de las diferencias, el amor por Zapla está por encima de todo.

El viernes, Altos Hornos Zapla se juega mucho más que un partido. Se juega la serie, el orgullo y la posibilidad de seguir soñando. Y, como tantas veces en su historia, lo hará con la convicción de que en Palpalá, Zapla siempre da pelea.

Por: Nicolás Casas

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