Durante una misa celebrada en la Basílica de Barcelona, el Pontífice bendijo la torre de Jesucristo, destacó el legado espiritual de Antoni Gaudí y llamó a defender la vida, la paz y la dignidad humana.

En el marco de su viaje apostólico a España, el Papa León XIV presidió este miércoles una multitudinaria celebración eucarística en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, donde bendijo la torre de Jesucristo y pronunció una homilía cargada de referencias a la fe, la paz y el compromiso cristiano.
Tras orar ante el Santísimo Sacramento y la tumba de Antoni Gaudí, el Santo Padre destacó la dimensión evangelizadora de la obra arquitectónica más emblemática de Cataluña y recordó al arquitecto catalán en el centenario de su fallecimiento.
“Como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor. De este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual que conduce al encuentro con Cristo”, expresó.
Durante la ceremonia, León XIV bendijo la torre de Jesucristo, la más alta del templo, y recordó que la Basílica de la Sagrada Familia fue consagrada por el papa Benedicto XVI en 2010.
El Pontífice definió al templo como un símbolo de unidad y concordia para Cataluña y España, al tiempo que destacó que su grandeza trasciende lo arquitectónico.
“La Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en España, con la cruz que ilumina el camino”, afirmó.
En otro tramo de su mensaje, el Papa reflexionó sobre el significado espiritual de una obra que continúa construyéndose más de un siglo después de su inicio.

“Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen. Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo una obra en construcción que nos recuerda que la vida cristiana es siempre un camino”, señaló.
León XIV también invitó a los fieles a comprender que la fe se expresa en el compromiso cotidiano con Dios y con los demás.
“Nuestra gratitud se convierte en compromiso al cooperar en el proyecto de Dios. Somos templo del Espíritu Santo y nuestra vida es una obra maestra que Él nos llama a construir junto a Él”, sostuvo.
Uno de los pasajes más contundentes de la homilía estuvo dedicado a la defensa de la vida y la promoción de la paz.
“No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente incluso antes de que nazca. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”, expresó el Pontífice ante miles de fieles.
Asimismo, recordó que la cruz de Cristo, que corona la basílica, representa el amor de Dios que vence las tinieblas y conduce a la esperanza de la resurrección.
Al referirse al legado de Gaudí y de los artistas que participaron en la construcción del templo, destacó el valor del arte y la belleza como herramientas de evangelización.
Un espectáculo de luz y color puso el broche final a la histórica bendición de la Torre de Jesucristo en la Sagrada Familia, presidida por el Papa León XIV en Barcelona. En el cielo nocturno, cientos de drones dibujaron la silueta de Antoni Gaudí contemplando la culminación de la… pic.twitter.com/GikzgQExEj
— ACI Prensa (@aciprensa) June 10, 2026
“En este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son canales privilegiados para anunciar el Evangelio”, afirmó.
En el cierre de su homilía, León XIV llamó a los cristianos a comprometerse con quienes más sufren y a convertir la fe en acciones concretas de solidaridad.
“Mientras alzamos la mirada hacia Cristo, comprometámonos también a levantar el rostro de quienes yacen en el polvo”, concluyó.
La celebración en la Sagrada Familia se convirtió en uno de los momentos más significativos de la visita del Papa a España y en una ocasión especial para destacar el valor espiritual, cultural y evangelizador de una de las obras arquitectónicas más admiradas del mundo.
(Cadena3)
