Tras dos mandatos consecutivos, con la imagen imborrable del sufrimiento infantil en Gaza y casi 400 compañeros muertos por bombazos y tiroteos perpetrados por Israel, el responsable de la Agencia para los Refugiados Palestinos se despide haciendo un llamado urgente a reforzar la rendición de cuentas.

Philippe Lazzarini confiesa que le persigue la imagen de una niña de seis años en Gaza, al inicio de la guerra, con la mirada vacía, pidiendo agua y pan en una escuela de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) que debería ser un “lugar de aprendizaje y alegría”.
A punto de finalizar su segundo mandato, el comisionado general recibe a ONU Noticias con sentimientos encontrados y su deseo de plasmar su experiencia en un posible proyecto literario.
Siente tristeza, explica, por los “casi 400 compañeros muertos en dos años” de bombardeos y tiroteos indiscriminados de Israel y los que quedan están “soportando las peores condiciones de vida posibles”, al igual que el resto de palestinos en Gaza. Pero también orgullo, porque asegura Lazzarini que en estos dos años ha visto: “cómo nuestro personal, soportando las peores condiciones de vida posibles, ha demostrado un compromiso extraordinario”.
Peligro extremo en Gaza y Cisjordania
Pese a la existencia de un alto el fuego, Lazzarini explica que la crisis en Gaza continúa. “Es un alto el fuego solo de nombre”, afirma, ya que la población sigue enfrentando violencia, desplazamientos y condiciones de vida extremas impuestas por Israel.” Entre escombros, con acceso limitado a agua potable y servicios básicos”.
Además, millones de niños siguen sin acceso a la educación. “Si no actuamos, corremos el riesgo de crear una generación marcada por la amargura y la radicalización”, advierte.
Sin alternativa a UNRWA
Es ahí donde la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos, objetivo de constantes ataques e intentos de desmantelamiento, juega un papel fundamental en la vida de los palestinos. “No existe una alternativa real a UNRWA”, ya que ninguna otra organización cuenta con su capacidad operativa ni con la confianza de la comunidad.
Así, pidió a los Estados miembros preservar la Agencia como parte de la solución futura, al tiempo que se fortalecen instituciones palestinas capaces de asumir esas funciones a largo plazo. Explica Lazzarini que así se evitarían errores como el desmantelamiento administrativo ocurrido en Irak en 2003.
Sin embargo, hace tan solo dos semanas Lazarrini anunció recortes de un 20% en todos los servicios de la Agencia. “Lo que también implica recortes salariales. En un momento en que el personal merecía reconocimiento por su trabajo heroico, tuvimos que hacer lo contrario”.

Respeto al derecho internacional humanitario
En la que puede ser una de sus últimas entrevistas al frente de UNRWA, Lazzarini reiteró su petición de respeto por el derecho internacional. “Debemos rechazar la idea de que el derecho internacional es obsoleto. El problema no es la ley, sino que violarla no tiene consecuencias. Hay que reforzar la rendición de cuentas. No podemos permitir una licencia para matar”.
Estos dos últimos años de guerra han tenido un impacto también en la vida del alto funcionario. “He logrado seguir adelante porque he sabido separar la persona de la función: la función absorbe los ataques, y la persona queda protegida. También ha sido clave el apoyo de mi familia, aunque no he podido estar presente estos dos años”
Tras su salida de la agencia, Lazzarini planea descansar con su familia, reflexionar sobre estos años al frente de UNRWA y posiblemente plasmar sus vivencias en un libro.
(Naciones Unidas)
