La inteligencia artificial (IA) está transformando profundamente el periodismo, generando tanto oportunidades como desafíos.

En tiempos donde la inteligencia artificial (IA) parece estar en todos los titulares, el periodismo —en especial el que se ejerce en las redacciones digamos de papel— se encuentra en una encrucijada. ¿Estamos frente al fin de la profesión o ante una transformación necesaria?
La IA ya es capaz de redactar noticias deportivas, informes del clima y hasta resúmenes de conferencias de prensa. Puede corregir, titular, traducir y hasta sugerir enfoques.
Este artículo no trata de denostar a esta parte de la informática que se dedica a crear sistemas y máquinas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana. Pero existen razones válidas que no puede desplazar totalmente a un trabajador de prensa.
Es una importante herramienta que ayuda y mucho, sin embargo, no investiga, no pregunta, no camina las calles, no interpreta el silencio, no distingue entre una fuente confiable y una operación de prensa.
En Jujuy, donde los medios muchas veces trabajan con recursos limitados y frente a contextos sociales y políticos complejos, la tentación de automatizar puede ser fuerte. Pero también es riesgosa.
¿Puede un algoritmo entender lo que significa una protesta en Purmamarca, una crisis hídrica en la Quebrada o la urgencia de visibilizar un caso de violencia institucional? Difícilmente. La IA sirve para asistir, pero no para narrar realidades profundas ni para ejercer la vigilancia crítica del poder.
El periodista sigue siendo insustituible cuando se trata de contextualizar, contrastar versiones, poner el cuerpo y la sensibilidad ante una historia. La herramienta no puede reemplazar al oficio. Y eso hay que defenderlo.
No se trata de rechazar la tecnología. Al contrario: se trata de usarla con inteligencia humana. Aprender a trabajar con ella, sin ceder la ética ni el sentido crítico. En vez de competir con la IA, el desafío es reafirmar aquello que nos hace diferentes: la capacidad de preguntar lo incómodo, de escuchar lo invisible, de narrar lo que otros callan.
Porque mientras haya alguien dispuesto a buscar la verdad, seguirá habiendo periodismo. Y eso —todavía— no se puede automatizar.
Una relación en transformación: Oportunidades
1.- Automatización de contenidos
Medios como Reuters o Associated Press ya usan IA para generar noticias automatizadas sobre economía, clima o deportes.
Esto permite liberar tiempo de los periodistas para enfocarse en investigaciones más complejas.
2. Análisis de grandes volúmenes de datos
Herramientas como algoritmos de minería de datos ayudan a detectar patrones o irregularidades en documentos públicos, filtraciones o redes sociales.
3. Personalización de contenidos
Plataformas usan IA para recomendar noticias según los intereses del lector, aumentando la interacción y el tiempo de permanencia.
4. Traducción y accesibilidad
Mejores traductores automáticos y asistentes de voz permiten ampliar la cobertura a audiencias globales o personas con discapacidad.
Desafíos
1. Desinformación y “deepfakes”
La IA también puede ser usada para crear noticias falsas, imágenes o videos manipulados, dificultando el trabajo periodístico.
2. Desplazamiento laboral
Algunos roles de redacción básica o edición están siendo reemplazados por sistemas automáticos, lo que genera incertidumbre laboral.
3. Falta de transparencia en los algoritmos
Los periodistas dependen cada vez más de plataformas tecnológicas que no revelan cómo funcionan sus algoritmos, lo que puede afectar la visibilidad de sus contenidos.
4. Ética y control editorial
¿Quién decide qué contenidos produce la IA? ¿Quién asume la responsabilidad por errores o sesgos? Estas preguntas todavía no tienen respuestas claras.
¿Colaboración o competencia?
La IA no debe verse solo como una amenaza. Puede ser una herramienta poderosa al servicio del periodismo, siempre que:
Se utilice con criterio ético.
Se mantenga el control humano sobre los contenidos.
Se fortalezca el rol del periodista como verificador, narrador y defensor de la verdad.
El impacto de la IA
Este artículo intenta ser quizás un texto reflexivo, con una mirada crítica, que analice cómo impacta la IA en la labor de los periodistas locales, especialmente en Jujuy. Podría incluir ejemplos concretos, como el uso de bots (aplicación de software diseñada para ejecutar tareas automatizadas en internet) en coberturas electorales o automatización de notas policiales y terminarlo con una defensa del periodismo humano, ético y contextual.
Finalmente recordemos que, el periodismo no es solo transmitir datos. Es interpretar contextos, preguntar lo incómodo, poner en duda las versiones oficiales, escuchar con empatía y, sobre todo, tener compromiso con la verdad. La inteligencia artificial puede procesar grandes volúmenes de información, pero carece de ética, intuición y sentido crítico. No tiene memoria histórica, ni puede caminar un barrio, mirar a los ojos a una fuente o registrar el silencio de una víctima.
