Cada 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alimentación, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) con el objetivo de sensibilizar sobre los desafíos alimentarios globales y promover la cooperación en la lucha contra el hambre, la malnutrición y la pobreza.

Este año, la conmemoración adquiere un valor especial: la FAO celebra 80 años de trabajo ininterrumpido acompañando a los países en la erradicación del hambre y la malnutrición, y en la construcción de sistemas agroalimentarios más justos, inclusivos y sostenibles. Como primera agencia de las Naciones Unidas, su labor ha sido clave para promover el derecho a una alimentación adecuada y el uso responsable de los recursos naturales a través de la implementación de diversos proyectos en cooperación con gobiernos nacionales y provinciales.
“La fecha nos invita a reflexionar sobre los avances alcanzados y los desafíos que aún persisten para garantizar una mejor nutrición, una mejor producción y un mejor ambiente”, destaca María Laura Escuder, oficial de programas de la representación de la FAO en Argentina . La transformación de los sistemas agroalimentarios, la reducción de pérdidas y desperdicios, el consumo responsable, la producción local sostenible y la protección de los ecosistemas son ejes centrales de este trabajo conjunto.
Cumplir estos objetivos requiere del compromiso conjunto de los gobiernos y la ciudadanía . Los gobiernos, a través de políticas públicas integrales e inclusivas, tienen un rol fundamental en impulsar el desarrollo sostenible de los sistemas agroalimentarios y la protección del ambiente. La ciudadanía, por su parte, contribuye al cambio mediante decisiones cotidianas de consumo y producción responsables, que fortalecen la seguridad alimentaria y el bienestar común.
“De la mano, podremos construir sistemas agroalimentarios más justos y un futuro mejor, sin dejar a nadie atrás”, finaliza la oficial de programas.
Podemos comenzar por:
- Elegir alimentos locales y de temporada: priorizar frutas, verduras, legumbres y granos integrales, que son más nutritivos y requieren menos recursos naturales.
- Adoptar hábitos saludables: promover dietas nutritivas en familia y con amigos, contribuyendo a la salud y al bienestar general.
- Diversificar para apoyar la biodiversidad: incluir alimentos tradicionales y cultivados localmente en la dieta, aprendiendo sus valores nutricionales.
- Practicar la inocuidad alimentaria: manipular y conservar los alimentos de manera segura, lavando bien las manos y evitando la contaminación cruzada.
- Leer etiquetas de productos: comprender mejor la información nutricional y las fechas de consumo para reducir desperdicios.
- Apoyar a los #HéroesDeLaAlimentación: visibilizar el trabajo de productores, productoras y trabajadores que garantizan alimentos cada día.
- Reducir el desperdicio de alimentos: planificar compras y comidas, aprovechar los restos y compostar los orgánicos.
- Dar una mano: donar o ser voluntario para apoyar a quienes lo necesitan, especialmente en contextos de crisis.
- Informar y alzar la voz: compartir información confiable y sensibilizar sobre los desafíos alimentarios.
Acerca de la FAO
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) es la agencia líder de la ONU en la lucha contra el hambre y la malnutrición, y en la promoción de la agricultura sostenible. Desde 1945 acompaña a los países en el diseño de políticas públicas, la innovación, la cooperación técnica y el fortalecimiento de capacidades para lograr sistemas agroalimentarios más justos, inclusivos y resilientes.
Más información: www.fao.org/world-food-day/
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