La Corte Suprema de Estados Unidos anuló los aranceles que Donald Trump le impuso al mundo

El máximo tribunal norteamericano rechazó por 6 votos a 3 los impuestos a los bienes importados.

La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó este viernes los aranceles generalizados que el presidente Donald Trump había aplicado bajo una ley pensada para emergencias nacionales, en un fallo que limita el alcance de su poder ejecutivo y que promete tener impacto directo en la economía global.

La decisión del máximo tribunal representa un fuerte revés para la Casa Blanca que había utilizado esa herramienta legal como sustento para imponer gravámenes masivos a productos importados y como forma de presión en el tablero geopolítico. La norma invocada estaba concebida para situaciones extraordinarias vinculadas a la seguridad nacional, pero fue empleada por la administración Trump como parte central de su política comercial.

Trump hizo de los aranceles una pieza estratégica en su segundo mandato al frente de la Casa Blanca tanto de política económica como de negociación internacional. De hecho los desmedidos gravámenes fueron el eje de una nueva fase de la guerra comercial que tensó la relación con socios tradicionales y profundizó la fragmentación del comercio global.

Sin embargo ahora el fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos pone en cuestión una de las interpretaciones más amplias que la Casa Blanca había hecho sobre sus atribuciones en materia comercial. En términos prácticos, la decisión podría obligar al magnate republicano a desactivar parte del esquema arancelario vigente o a reformularlo bajo otras herramientas legales.

Durante los últimos meses, los aranceles habían impactado en mercados financieros, cadenas de suministro y decisiones de inversión a escala global. También generaron incertidumbre entre empresas estadounidenses que dependen de insumos importados y que trasladaron parte de esos mayores costos a precios.

Según aseguraban en la Casa Blanca, el esquema arancelario impulsado por Trump generaría ingresos por billones de dólares en la próxima década para Estados Unidos, la mayor economía del mundo. Esa recaudación era presentada por la administración como un mecanismo para fortalecer las cuentas públicas y reducir la deuda.

Más allá de la discusión jurídica, el fallo introduce un factor de reconfiguración económica: podría aliviar presiones sobre importadores y consumidores, pero también abrir un período de transición regulatoria si el Ejecutivo intenta reemplazar los gravámenes con otras figuras previstas en la legislación comercial.

La sentencia no solo afecta la política interna estadounidense. La economía mundial había ajustado expectativas en función del endurecimiento comercial impulsado por Washington. Socios estratégicos, economías emergentes y grandes exportadores industriales habían recalibrado sus flujos comerciales ante la nueva estructura de aranceles.

Ahora, la decisión de la Corte Suprema abre un escenario distinto. Si bien no implica necesariamente el fin de la estrategia proteccionista, sí marca un límite institucional claro al uso de facultades extraordinarias para redefinir la política comercial.

(Minutouno)

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