Jujuy Básquet: Entre ritmo, ritual y pasión, la voz que lleva el latido del juego

La temporada de Jujuy Básquet se despliega como un pentagrama infinito, donde cada rebote, cada pase y cada salto marca notas que se multiplican en la madera del estadio y en los corazones de quienes sienten la camiseta.

Nicolás Casas y colegas de deportes

Cada movimiento de los “Cóndores” es un compás que exige precisión, cada minuto un acorde que conecta estrategia, talento y pasión con la esencia misma de la ciudad. En este 2025, el básquet no es solo un juego; es un ritual, un acto colectivo que conjuga fuerza, concentración y resiliencia.

El calendario de la liga ha sido un espejo de la realidad de los atletas. La reciente suspensión del partido ante Independiente BBC de Santiago del Estero reveló la fragilidad que acompaña a los cuerpos en competencia. Un cuadro de gastroenteritis infecciosa, confirmado posteriormente como salmonella, obligó a la Liga Argentina y al cuerpo técnico jujeño a reconfigurar entrenamientos, viajes, logística y la planificación física de cada jugador. La postergación no fue una simple fecha desplazada: fue una decisión consciente de priorizar la salud por encima de cualquier resultado. Cada partido solo puede existir si los cuerpos y las mentes están en condiciones de sostenerlo.

La Asociación de Clubes oficializó la nueva agenda de los Cóndores, marcando la recta final de un año que ha exigido adaptabilidad. El domingo 16 de noviembre visitarán a Independiente BBC, el martes 19 recibirán a Villa San Martín, el domingo 24 se disputará el clásico con Salta Basket, y el jueves 28 cerrarán el mes frente a Huracán Las Heras. Cada encuentro es un desafío físico y emocional, un ritual donde el esfuerzo individual se entrelaza con la energía colectiva, y donde el triunfo no solo se mide en puntos, sino en la intensidad y el compromiso con el juego.

En este escenario, Nicolás Agustín Casas emerge como más que un relator; es un hilo conductor que traduce en palabras el latido de la cancha. En el programa Abrazo de Gol, de Nueva Prensa Sports Radio, explica cómo su preparación mental replica la de un jugador: repaso de nombres, entrenamiento de la entonación, ensayo silencioso de cada grito. La suspensión del 14 de noviembre lo sorprendió, pero su prioridad inmediata no fue la agenda ni la expectativa personal: fue la integridad de los jugadores. La filosofía del club está clara: proteger a quienes hacen posible el espectáculo es la condición sine qua non para que la magia del básquet exista.

El rol de Casas es triple y exige disciplina comparable a la de un atleta: locución, relato y cobertura periodística. Cada palabra debe ser calculada, cada pausa estudiada, cada inflexión pensada para transmitir emoción y claridad. El relato no solo informa: transporta al oyente o lector a la cancha, le permite sentir la tensión de un triple, la fuerza de un rebote, la energía colectiva de la tribuna. Su labor es invisible para muchos, pero fundamental para sostener la experiencia de cada partido.

El cambio de fixture implicó ajustes constantes: la preparación física de los jugadores, los viajes, los horarios y la administración de la voz. Nicolás reconoce que su voz es como un instrumento musical que requiere entrenamiento, reposo, respiración y resonancia. Cada grito es un acto consciente, un enlace entre jugadores, cuerpo técnico y público. La voz se convierte en catalizador de la pasión que recorre la cancha, capaz de encender la energía de la tribuna y acompañar cada jugada como un latido colectivo.

De esa fusión nació su sello: It’s time to basketball show (Es hora del espectáculo de baloncesto). Inspirado en Mariah Carey, tomó la suavidad de It’s time y la transformó en identidad local, agregando to basketball show. No es un grito, sino un ritual que une a todos los protagonistas del juego. Cada vez que resuena, activa la conexión entre público y jugadores, energiza la tribuna, pone presión a los rivales y refuerza el sentido de pertenencia a un proyecto que trasciende la cancha. Es humor, irreverencia, energía y amor por el básquet condensados en cuatro palabras que se han vuelto un emblema.

El año no ha sido sencillo. Nicolás describe un 2025 que le dio un cachetazo de humildad. Adaptarse a cambios de horarios, partidos nocturnos y diurnos, narrar solo primer y segundo tiempo, coordinar la voz con indicaciones de su fonéatra y psicóloga, mantener silencio en los traslados: todo es parte de un esfuerzo constante que exige disciplina, paciencia y profesionalismo. Cada día es un desafío físico y mental, pero también una oportunidad de vivir el juego desde adentro.

La relación con la Asociación de Clubes marca otra dimensión de su labor. Cada decisión de la AdC repercute en viajes, descansos, preparación física y adaptación de la narración. Cada cambio en el fixture implica reorganización logística y una readaptación de la energía y la voz. Es un desafío constante que requiere compromiso, flexibilidad y profesionalismo, y que refleja la importancia de la coordinación institucional para sostener la competencia.

Los agradecimientos forman parte de este ritual colectivo. A Gustavo Lamas, Napoleón Díaz, Julio, Ariel, Luis, Silvio y Fabricio que le permiten narrar como un hincha más; a la gente de Luján y Maimará, que los recibió con el corazón abierto; y a José Alberto Díaz Romero, que abrió las puertas de Abrazo de Gol para contar esta historia con libertad y pasión. Cada it’s time to basketball show ( Es hora del espectáculo de baloncesto) el resultado de un esfuerzo conjunto, de dedicación y amor por el básquet que trasciende la voz de un solo hombre.

Mirando hacia adelante, Casas proyecta la próxima fecha con solemnidad y entusiasmo. Imagina el estadio lleno, luces encendidas, público recuperando energía. Su voz será calibrada para ese instante que todos esperan. Ese grito no es solo suyo: pertenece a la ciudad, a los Cóndores y a todos los que creen en el juego. Cuando el balón vuelva a picar, la madera a resonar y la tribuna a estallar, quedará claro que pasión, trabajo y salud se han sincronizado. El calendario puede cambiar, pero la esencia del básquet de Jujuy permanece: un ritual donde todos tienen un papel que cumplir.

Con plantel recuperado, agenda renovada y un narrador que vive cada emoción como parte del espectáculo, Jujuy Básquet se prepara para un cierre de año exigente. La pasión, la organización y el ritual que Casas encarna devolverán la magia a la cancha. Los Cóndores volverán a volar y la frase que une música, cábala y espectáculo resonará una vez más: It’s time to basketball show.

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