A la espera de un nuevo inicio, cuando el calendario marca la recta final del año y Jujuy aún respira la tensión deportiva de la última temporada, un nombre vuelve a aparecer ligado al sentimiento del Lobo: Hernán Pellerano.

El ex defensor, aquel que supo vestir la camiseta número dos, ordenar la última línea y sorprender con algunos goles decisivos, regresa ahora con otro desafío, quizá el más grande de su carrera: ser el entrenador de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, el gigante norteño que busca reconstruir su camino.
La presentación oficial se realizó en la sala de conferencias del Club, con la presencia de dirigentes, prensa y un aire de expectativa que no se disimulaba.
Tras la salida de Matías Módolo y luego de un año desgastante —marcado por episodios turbulentos, decisiones polémicas y un cierre doloroso tras de Madryn Comesaña, Tapia —, el Lobo necesitaba una voz nueva. Una convicción fresca. Un liderazgo distinto. En esa búsqueda, el elegido fue él: Hernán Pellerano, flamante director técnico, quien habló con una sinceridad cruda, directa, humilde, pero cargada de convicción.
“Es importante mantener lo que se hizo el año pasado”, sostuvo Pellerano apenas iniciado el contacto con los medios. Reconoció que la campaña de la temporada pasada fue buena, más allá del final amargo, y que el objetivo principal de su cuerpo técnico es continuar por el mismo camino que marcó Módolo, reforzando las virtudes y corrigiendo los errores.
La idea, según explicó, es no desarmar lo que funciona: “La base tiene que quedarse. Son buenas personas, grandes jugadores, conocen el club y entienden qué significa competir en esta categoría”.
Ya tuvo charlas con Walter (por el director deportivo), y el consenso es claro: retener la mayor cantidad posible de futbolistas que conformaron la estructura principal. Pellerano confesó que su llegada no fue un proceso sencillo. Existía la posibilidad de continuar como dupla técnica junto a Cristian, en otro proyecto; también se analizó la continuidad de Módolo. Pero el llamado de Walter fue un golpe emocional.
“Lo que significa Walter para mí y lo que significa Gimnasia, era imposible decir que no”, dijo con una honestidad que reflejaba su vínculo afectivo con la Institución.
Un plantel herido, pero de pie
La primera impresión del técnico sobre los jugadores fue positiva: Hicieron un gran año y se quedaron con las manos vacías. Esa espina sigue ahí, y eso habla de deportistas que quieren revancha”.
Pellerano remarcó que vio al grupo con ganas, con energía, con ese fuego interno que solo nace cuando el deporte golpea fuerte. El desafío es transformar el dolor en combustible competitivo.
Borrón y cuenta nueva
Sobre el golpe emocional que vivió la hinchada y el club en la última campaña, Pellerano fue rotundo: “Lo que pasó, pasó. Fue durísimo. Pero ahora nos toca otra motivación, otro panorama. El objetivo es darles herramientas para que sean mejores jugadores”.
La presión existe, pero no lo intimida. Tampoco la esquiva. Entiende que Gimnasia es un club que exige, que la ilusión es masiva y que el hincha vive todo con el corazón en la garganta.
El estilo Pellerano: continuidad y una marca propia
El nuevo DT aseguró que la base del estilo se mantendrá, sobre todo los principios defensivos que sostuvieron al equipo en la última temporada: orden, solidez, intensidad y protagonismo territorial.
“Después agregaremos nuestra impronta”, aclaró. Pero subrayó que no viene a destruir lo construido, sino a mejorarlo.
Las necesidades y los refuerzos
Cuando habló del mercado, fue claro: para él, los primeros refuerzos son los que se quedan. “Estos jugadores son refuerzos para cualquier equipo de la categoría”, insistió.
A partir de allí, y dependiendo de la situación económica del Club, buscará características muy puntuales: Un lateral derecho; dos extremos. Y eventualmente algún jugador con jerarquía que potencie la competencia interna.
“Los jugadores ya saben que si se quedan es porque los queremos. La prioridad es mantener la base”.
Trabajo, método y compromiso
Sobre el sistema de trabajo, Pellerano ya trazó un cronograma: Entrenamientos hasta el 13 de diciembre en Jujuy. Probable viaje a Perico o El Carmen para una semana de concentración. Luego, descanso y vuelta a la pretemporada fuerte.
Doble turno lunes y martes; miércoles partido amistoso; jueves y viernes entrenamientos simples; domingo libre.
Respecto a las inferiores, fue tajante: “Jugará el que mejor esté. Si tiene 15 años, 15 años; si tiene 35, 35. El que rinde, juega”.
Además destacó su relación diaria con “el Pájaro” (entrenador de juveniles), lo que permitirá seguimiento cercano y ascenso natural de chicos del Club. El entrenador también valoró la presencia de Julio Chañi en su equipo de trabajo, reconociendo su amor por el Club y su conocimiento profundo de la Institución. “Eso ayuda a tener una base sólida para lo que viene”, afirmó.
Palabras finales del nuevo mandamás albiceleste
La charla terminó con una frase que sintetiza su filosofía y su apuesta:
“Mi refuerzo es la base. Si podemos sumar algo más, bienvenido sea. Pero estos jugadores tienen hambre, pertenecen y saben lo que es vestir esta camiseta”.
Con esa convicción, Pellerano empieza a escribir un nuevo capítulo en Gimnasia de Jujuy. Un capítulo que no solo busca resultados: busca recuperar la identidad, sanar heridas y devolverle al hincha el orgullo de sentirse parte de un gigante del Norte que nunca deja de latir.
