Nueve años exactos pasaron desde la última vez que Lavalle había logrado vencer a Cuyaya.

Este viernes 12 de septiembre de 2025, La Tablada fue testigo de un clásico que tuvo de todo: emociones desbordadas, errores imperdonables, estrategias bien calculadas y un toque de picardía que solo los que conocen el barrio y la cancha saben apreciar.
El primer tiempo fue una verdadera batalla táctica. Ambos equipos tanteándose, midiendo fuerzas, reservando un poco de magia y astucia para la segunda mitad. Lavalle mostró inteligencia y un pequeño guiño de malicia de pizarrero, demostrando que la tabla de posiciones no siempre refleja la garra ni la astucia de un equipo.
Mientras tanto, los hinchas se calentaban con cada pase, cada corte, cada pequeño roce, y entre risas murmuraban sobre los “fantasmas del pasado” de Utopías.

El segundo tiempo fue donde todo se definió. Al minuto 25’, llegó el primer gol, un tanto desafortunado en propia puerta: Luis Aramayo, intentando despejar con toda su intención, terminó enviando la pelota a su propio arco, mientras Nicolás Yécora aportaba su cuota de confusión. Un auténtico choque de cometas, como la canción de La Nueva Luna, donde dos jugadores del mismo club parecían bailar fuera de compás, regalando a Lavalle la ventaja y un momento de humor involuntario para los hinchas.
Al minuto 40’, el segundo gol llegó como un rayo misterioso, recordando la intensidad de Luis Miguel en “El día que me quieras”. Tomás Mealla, ex-Zapla, apareció con precisión quirúrgica, rompió la defensa de Cuyaya y convirtió el balón en el 2-0 definitivo, sellando la victoria y asegurando un cierre de partido memorable. Fue un gol para la memoria, un recuerdo que los hinchas contarán una y otra vez en sobremesas y charlas de café.

Entre goles, y la tensión constante de un clásico, se destacó el arbitraje. Diego Martín Pereira, como árbitro principal, acompañado por Víctor Condo y Edgar Cacha Segovia, tuvo una labor impecable en un 95% del partido. Apenas un 5% de decisiones podrían generar debate, pero nadie puede negar que mantuvieron el orden y la justicia en un encuentro donde cada jugada se sintió como un pequeño terremoto en la Tablada.
Los clásicos no se ganan solo con talento; se ganan con actitud, corazón, un poco de calle y la picardía jujeña que hace vibrar a la tribuna. Lavalle lo entendió, Cuyaya luchó, y el público se retiró con sonrisas, aplausos y suspiros, sabiendo que presenció un partido que quedará en la memoria colectiva.
Ficha del partido
Categoría: Fútbol Masculino
Goles: Luis Aramayo (propia puerta, 25’ ST), Tomás Mealla (40’ ST)
Puntaje del partido: 8
Estadio: La Tablada
Fecha: Séptima del Torneo Clausura
Resultado: Lavalle 2 – Cuyaya 0
Árbitros: Diego Martín Pereira (principal), Víctor Condo, Edgar Cacha Segovia
Cuyaya se impone en el clásico femenino

El partido de fútbol femenino, disputado a las 14:30 horas, fue victoria simple para Cuyaya por 1 a 0.
El único gol del encuentro lo marcó la dorsal número 7, Abigail Strazzullo, para las bandeñas, quienes se quedaron con la amarga sensación de que el clásico femenino también tiene su historia que contar.

El arbitraje estuvo a cargo de los denominados Ángeles de Charly, tres árbitros de impecable desempeño: Carolina Velásquez como árbitro principal, Sofía Ruiz como asistente 1 y Verónica Laime como asistente 2.
El partido transcurrió de manera pacífica, pero no exenta de diversión, y el público disfrutó del fútbol femenino con la misma pasión y alegría que caracteriza a la Tablada.



Por: Nicolás Agustín Casas
