La comunidad deportiva de Palpalá vive horas de profundo dolor y congoja.

En la madrugada de este martes 11 de noviembre se conoció el fallecimiento de Jesús “Gringo” Flores, histórico dirigente y referente del Club Atlético Palpalá, institución a la que dedicó buena parte de su vida y en la que dejó una huella imborrable.
El “Gringo” fue mucho más que un dirigente: fue un símbolo viviente del fútbol palpaleño. Su entrega, su pasión y su constante presencia lo convirtieron en un referente indiscutible, un hombre que hizo de los colores celeste y negro una forma de vida. Siempre dispuesto, siempre presente, Flores acompañó cada proyecto, cada ilusión y cada paso de su querido Atlético Palpalá.
Hasta sus últimos días, siguió participando activamente de las actividades del club, alentando a los jóvenes futbolistas con la misma energía de siempre, manteniendo viva la identidad del “Pirata” y transmitiendo con el ejemplo los valores de la amistad, el respeto y el amor por el deporte. Su partida deja un vacío enorme en la familia de Atlético Palpalá, pero también un legado inmenso de compromiso, trabajo y vocación de servicio que seguirá inspirando a futuras generaciones.
La noticia de su fallecimiento conmocionó a toda la ciudad. Jesús “Gringo” Flores fue uno de los dirigentes más queridos y respetados, no solo por su labor dentro del Club, sino también por su generosidad, su humildad y su permanente disposición para ayudar. Su nombre quedó eternamente grabado en la historia de Atlético Palpalá, entidad que —en reconocimiento a su trayectoria— bautizó su estadio con su nombre: Estadio Jesús “Gringo” Flores.
El presidente de la Institución, Juan Carlos Acosta, expresó su pesar y recordó emocionado a quien consideró “el alma del Club”.
“Jesús fue mucho más que un dirigente; fue un ejemplo de vida. Siempre estuvo presente, alentando, colaborando y formando chicos y chicas que hoy siguen vinculados al Club. Su legado es enorme, y nuestra tarea será mantener viva su obra y su espíritu dentro de la Institución”, señaló.
Acosta también resaltó el costado humano y social del trabajo de Flores:
“Para él, Atlético Palpalá era mucho más que un equipo de fútbol. Era un espacio de contención, de encuentro, de valores. No cobraba traslados, organizaba campeonatos, acompañaba a los jóvenes y se preocupaba por cada uno de ellos. Su compromiso social era ejemplar, y eso es lo que vamos a seguir cultivando.”
El dirigente recordó, además, que la decisión de ponerle su nombre al estadio nació hace varios años, como una forma de homenajearlo en vida:
“Cuando asumí la presidencia, supe que era justo reconocer todo lo que hizo. Poner su nombre al estadio fue un acto de agradecimiento. Hoy, ese nombre representa todo lo que somos y todo lo que queremos seguir siendo como Club.”
Jesús “Gringo” Flores también tuvo una destacada trayectoria en la Liga Jujeña de Fútbol, donde se desempeñó como vicepresidente. Su compromiso con el desarrollo del fútbol provincial trascendió las fronteras de Palpalá, siendo reconocido y valorado por dirigentes, jugadores y árbitros de toda la provincia.
“El Gringo fue más que un dirigente: fue un formador, un amigo y un símbolo de honestidad dentro del deporte jujeño. Siempre priorizó la institución por encima de todo, y su figura representará por siempre el espíritu del fútbol de nuestra tierra”, expresaron desde la Liga Jujeña.
Los restos de Jesús “Gringo” Flores son velados desde el mediodía de hoy, martes 11 de noviembre, en la sede social del Club Atlético Palpalá, ubicada en Avenida Libertad N° 495, barrio Santa Bárbara, frente al Predio Ferial de Palpalá. Allí, en el corazón del club que tanto amó, familiares, amigos, socios e hinchas podrán despedirlo y rendirle homenaje.
Hoy, Palpalá despide a uno de sus grandes pilares, a un hombre que entregó su vida al deporte, a su Club y a su gente. Jesús “Gringo” Flores ya no está físicamente, pero su presencia quedará grabada para siempre en cada rincón del Estadio Jesús “Gringo” Flores, en cada camiseta celeste y negra que se vista con orgullo, y en cada corazón palpaleño que lo recuerde con afecto, respeto y eterna gratitud.

Por Nicolás Casas
