Ayer lunes, 2 de junio, falleció Manuel Alfredo Guerrero, delantero y goleador que supo escribir cientos de vibrantes capítulos en la rica historia futbolística e institucional de Gimnasia y Esgrima de Jujuy.

El “Negro” dibujó sonrisas en los hinchas del “Lobo” durante años. Sus desbordes, corridas por la banda derecha, asistencias y goles son atesorados en la memoria colectiva de los jujeños.
No solo ofreció lo mejor de sí en el campo de juego, como entrenador y desde su generosidad también supo transmitir su valiosa experiencia a los “lobitos” en las divisiones inferiores del club, sumando su inconmensurable aporte a la difícil y noble misión de cultivar talentos, formando no sólo deportistas, sino también personas de bien.
Gimnasia de Jujuy despide a un hijo, que seguirá viviendo en cada gambeta, en cada picardía, en cada grito de gol, en cada festejo y en cada bandera celeste y blanca que flamee en el “23 de Agosto”.
Guerrero debutó en 1984 con la camiseta de Gimnasia de Jujuy. En 1986 se coronó campeón de la Liga Jujeña y clasificó a la primera edición de la B Nacional. En 1988 descendió al Torneo del Interior.
En 1993 logró el ascenso a la B Nacional. En su regreso a la segunda división se consagró campeón y al año siguiente obtuvo el ascenso a Primera División. El Negro jugó en el lobo jujeño hasta 1997, donde disputó más de 200 partidos y anotó 52 goles.
También tuvo un paso por Atlético Tucumán en el año 1997 donde jugó una temporada.
