Entre el orgullo cultural y los nuevos desafíos municipales

El concejal Néstor Barrios en diálogo con Las 24 Horas de Jujuy, luego de un acto por el Día de la Tradición.

Concejal Néstor Barrios

Durante la ceremonia, Barrios —uno de los ediles con mayor presencia territorial en los barrios de la Capital— destacó el rol del Concejo Deliberante no solo como órgano legislativo, sino como espacio de articulación entre la tradición y la gestión moderna.

“Hoy celebramos nuestras raíces, pero también reafirmamos el deber de construir un presente más justo y participativo. La tradición nos da identidad, pero el trabajo municipal nos da rumbo. Y ese equilibrio es el que debemos cuidar día a día desde el Concejo”, afirmó.

El concejal estuvo acompañado por Marcelo Mendoza, presidente de la Federación Gaucha Jujeña, con quien compartió la apertura de la Semana de la Tradición, que se extenderá con una serie de actividades culturales en distintos puntos del Departamento Dr. Manuel Belgrano.

Fogones, mateadas, muestras artísticas y encuentros de agrupaciones forman parte de una agenda que busca consolidar los lazos entre el municipio, las instituciones intermedias y la comunidad.

Otro de los ejes centrales que ocupa la agenda del Concejo es el tratamiento del Presupuesto Municipal 2025, actualmente en análisis en las comisiones de Hacienda, Obras Públicas y Legislación.

“El presupuesto no es solo una planilla de números; es la hoja de ruta de la ciudad. Detrás de cada cifra hay obras, servicios, calles pavimentadas, escuelas mejoradas y oportunidades de empleo. Por eso queremos un debate responsable, con la participación de todos los bloques y el aporte de las áreas técnicas del Ejecutivo”, manifestó el concejal.

Entre las prioridades, Barrios mencionó el mantenimiento de espacios verdes, la iluminación urbana, la recuperación de plazas barriales y la continuidad del plan de pavimentación y cordón cuneta, obras que —aseguró— “mejoran la vida cotidiana del vecino y fortalecen la identidad de cada barrio”.

“El Concejo trabaja codo a codo con el Ejecutivo municipal. Escuchamos a los vecinos, analizamos los pedidos y buscamos soluciones concretas. La gestión no se hace desde los escritorios, se hace en el territorio, caminando los barrios, escuchando a la gente y legislando con sentido de realidad”, sostuvo.

Asimismo, anticipó que uno de los puntos fuertes del nuevo presupuesto será la reactivación de pequeñas obras comunitarias y la puesta en valor del casco histórico.

“La remodelación del entorno de la Plaza Belgrano, el atrio de la Catedral y la renovación de veredas y luminarias en el microcentro avanzan según lo previsto. Estimamos que a mediados de diciembre las obras estarán concluidas, y eso va a realzar la imagen institucional y patrimonial de San Salvador de Jujuy”, explicó. Barrios subrayó que la actual gestión del Concejo Deliberante busca consolidar una política de puertas abiertas, donde los proyectos se discutan con transparencia y participación ciudadana.

“El Concejo debe ser un espacio donde la voz del vecino se escuche. Cada proyecto que llega tiene detrás una necesidad concreta. Nosotros tenemos la responsabilidad de convertir esas demandas en políticas públicas, sin importar el color político de quien las proponga”, indicó.

En ese sentido, el edil celebró el trabajo conjunto con las diferentes comisiones, que en los últimos meses abordaron temas vinculados a transporte, urbanismo, obras públicas, juventud y medio ambiente.

“El desarrollo de la ciudad exige planificación y equilibrio. No se trata solo de aprobar proyectos, sino de pensar en cómo queremos que Jujuy crezca durante los próximos diez años”, señaló. Aunque la jornada tenía como eje central el homenaje a la tradición gaucha, el mensaje de Barrios fue más allá de la efeméride.

“La tradición no es mirar el pasado con nostalgia, sino mirarlo con gratitud. Nos enseña quiénes somos, pero también nos empuja a construir lo que queremos ser. Hoy Jujuy vive un proceso de transformación: moderniza su gestión, mejora su infraestructura y, al mismo tiempo, preserva su alma cultural. Esa es la verdadera identidad jujeña”, reflexionó.

El concejal concluyó su mensaje con una mirada esperanzadora sobre el futuro institucional de la ciudad:

“Vienen nuevos tiempos y nuevos desafíos. Lo importante es que haya continuidad, respeto y diálogo. Desde el Concejo Deliberante seguiremos acompañando cada iniciativa que signifique progreso, inclusión y desarrollo para los jujeños. La tradición nos inspira, pero la gestión nos compromete”. Sin embargo, más allá de los anuncios y de los actos protocolares, el balance legislativo del año deja una sensación ambigua. Si bien el concejal Néstor Barrios resaltó el compromiso y la planificación de los proyectos en curso, lo cierto es que la actividad parlamentaria durante el 2025 fue notoriamente escasa.

Las sesiones ordinarias se vieron interrumpidas o postergadas en varias oportunidades, en parte por el desarrollo de los procesos electorales provinciales y nacionales que concentraron la atención política durante buena parte del calendario.

El doble escenario electoral —primero en la provincia y luego a nivel nacional— pareció haber desplazado el eje de la gestión legislativa, dejando pendiente el tratamiento de iniciativas relevantes que quedaron sin dictamen o en estado de comisión.

Así, temas como el nuevo esquema de transporte urbano, la actualización de tasas municipales o la revisión del Código de Planeamiento quedaron rezagados frente a una agenda dominada por los tiempos políticos y la inminente renovación institucional.

A menos de un mes del recambio de autoridades —cuando el 10 de diciembre asuman nuevos concejales en San Salvador y nuevos legisladores en la Legislatura provincial—, el Concejo Deliberante se enfrenta al desafío de cerrar un año sin grandes debates ni avances concretos.

Más que un problema de voluntad individual, lo ocurrido expone una cuestión estructural: la falta de continuidad y de planificación política en los períodos electorales, cuando los recintos deliberativos se paralizan entre discursos, candidaturas y transiciones.

El ciudadano común percibe esa inactividad con una mezcla de resignación y escepticismo. Porque mientras el discurso institucional insiste en la “participación” y el “diálogo”, la práctica legislativa parece haberse limitado a los actos formales y a los homenajes protocolares.

Y aunque la democracia local se renueva cada cuatro años, la costumbre de que los concejos trabajen poco en los años electorales sigue siendo una deuda pendiente con la sociedad.

El tiempo dirá si el próximo cuerpo deliberativo logra revertir esa tendencia y devolverle al Concejo su papel esencial: ser el lugar donde se debaten los problemas reales de la ciudad, lejos del ruido electoral y más cerca de las urgencias cotidianas del vecino.

Por Nicolás Casas

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