En la semana homenaje a Ricardo Vilca inauguran museo itinerante en Casa Baca

Un museo itinerante que exhibirá el legado del recordado Maestro y Compositor humahuaqueño, Ricardo Vilca, será habilitado este miércoles a las 19 horas, en el Centro Cultural “Mirentxu, Casa Baca” de avenida Illia 64 en barrio Los Perales, como parte de las actividades a desarrollar y que incluirá un concierto el viernes próximo a las 20:30 horas con la actuación de Cecilia Palacios y Daniel Bedia.

El homenaje recuerda además el día del nacimiento de reconocido artista,  celebrando así  la vida y obra del músico quebradeño que llevó el sonido de los cerros jujeños al mundo, a través de la creación de sus obras  musicales.

La muestra incluirá material fotográfico de Lucio Boschi, tres premios y menciones otorgados al Maestro Vilca, y dos de sus instrumentos icónicos, como fueron  su guitarra y una citura musical con manuscritos.

Las piezas pertenecen a la colección del Museo “Maestro  Ricardo Vilca”, cuya inauguración en la ciudad de Humahuaca está prevista para los próximos meses. La curaduría de la muestra está a cargo de Luz Vilca, con asesoramiento de Carlos Palacios y Facundo Toconás.

Durante el acto inaugural se realizará un recordatorio en palabras de sus hijos, amigos y directivos de Casa Baca, recordado que este 5 de noviembre estaría festejando  el cumpleaños 72  del artista internacional.

El concierto

El próximo viernes 7 de noviembre a las 20:30 horas, en el marco del recordatorio, se realizará un Concierto Acústico Homenaje como edición especial del ciclo “Café de Cámara”, organizado por el Rincón del Buen Vivir.

La velada contará con la presentación de  Daniel Vedia junto a Cecilia Palacios, quienes ofrecerán un recorrido sonoro por la obra de Vilca y su influencia en la música andina contemporánea, con la mistura de sonidos entre bandoneón y flauta traversa.

Al finalizar, los asistentes podrán disfrutar de infusiones frías y calientes, en consonancia con la filosofía del “buen vivir”. La entrada al concierto será arancelada, con un valor general de $ 10.000.

Ricardo Vilca

Ricardo Vilca nació en Humahuaca, Jujuy, en 1953. Maestro rural, guitarrista y compositor autodidacta. Desde joven combinó la docencia con la composición, llevando la música a las escuelas rurales y compartiendo su arte con niños y comunidades. En esos años comenzó a delinear un estilo propio, en el que los instrumentos tradicionales, como la quena, la zampoña y el charango, dialogaban con armonías de raíz académica, dando forma a piezas emblemáticas como Guanuqueando, Nuevo día, Majada de sueños o Danza del Keu, entre tantos.

En 1991, Vilca formó el grupo Ricardo Vilca y sus Amigos, integrado por José González y José Castro en zampoña y quena, Sergio Toconas en charango y, más tarde, Raúl Tolaba  en bajo. Desde las aulas quebradeñas, junto a estos músicos encontraron en los instrumentos autóctonos un medio de expresión y de reencuentro con sus raíces.

Ese mismo año, el conjunto se presentó por primera vez ante el público capitalino en el Teatro Mitre de San Salvador de Jujuy, donde su propuesta despertó admiración y marcó el inicio de un reconocimiento más amplio.

Su música, inicialmente difundida en la Quebrada y la Puna, comenzó a escucharse también en otras provincias y hasta países lejanos gracias al entusiasmo de quienes descubrieron magia y paz en su obra.

Tras un intenso trabajo creativo, el grupo lanzó el cassette al que titularon “La magia de mi raza”, con composiciones de Vilca y arreglos compartidos, consolidando así un proyecto musical que unió espiritualidad, paisaje y tradición en un mismo lenguaje sonoro.

Entre 2002 y 2003, la música de Ricardo Vilca alcanzó una proyección sin precedentes al ser interpretada en versión sinfónica por la Orquesta Juvenil de Jujuy, dirigida por Sergio Jurado. Los conciertos en el Teatro Mitre, a sala llena, unieron la fuerza de las cuerdas, los vientos y la percusión con la esencia ancestral de los cerros.

Ese mismo año, Vilca fue invitado como solista al Salón Dorado del Teatro Colón de Buenos Aires, donde su obra fue interpretada por niños y jóvenes de todo el país durante el Festival de Orquestas Infantiles y Juveniles. Por primera vez, las melodías del norte sonaron en el mítico escenario porteño, un hecho que el propio Vilca describió como uno de los momentos más significativos de su vida, en sus palabras: “Cuando los niños las tocaron en el Colón, comprendí que los cerros habían llegado al Río de la Plata.”

En ese tiempo, la periodista Ana María Lacunza de Diario Pregón, era la encargada de la sección Cultura y Espectáculos y  quien acompañó a los músicos durante la grabación, escribió la portada del cassette, señalando que “el alma de los cerros se vuelve música y el silencio se transforma en arte”.

“Ricardo Vilca es artesano del silencio. Hace de él una materia viva y hábilmente le da forma, transfiriéndole sus emociones. A partir de allí, el silencio se torna artesanía sonora que crece en el territorio interior del hombre y taladra su impenetrabilidad. En amistad con el silencio, Vilca percibe lo que los demás dibujan, pintan, esculpen o simplemente cantan. Tiene traducido el diálogo intenso de la Quebrada de Humahuaca, viva en la savia misteriosa de los antigales, con el sol y con la luna.

La periodista sustuvo  que  Vilca “sabe cómo volcar el denso y oscuro mensaje del silencio en los moldes tubulares de los sikus y las quenas; sabe cómo amplificar la voz de los ocultos antigales y liberarla sobre las cuerdas de guitarras y charangos. Ricardo ama el silencio”.

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