En Argentina el auge de las plataformas generó una crisis en el sector textil y confeccionista tanto en la industria como en el comercio minorista. El fenómeno esta provocando actualmente un aumento de entre el 35 y el 40% de espacios comerciales vacíos, tanto en Buenos Aires como en muchas ciudades y pueblos del país.

En los últimos años, el crecimiento explosivo de plataformas como Shein puso en evidencia un fenómeno que ya se venía gestando: el cambio radical en la forma de consumir moda.
El llamado “efecto Shein” se basa en la producción ultrarrápida, precios extremadamente bajos y una renovación constante de colecciones que sigue, casi en tiempo real, las tendencias de redes sociales. El resultado es una oferta prácticamente infinita de prendas a precios muy baratos -en Argentina se aprovecha que el gobierno mantiene al dólar artificialmente bajo-, generando compras a costos muy accesibles.
Este modelo produce una fuerte presión sobre la industria textil tradicional, que por los impuestos y los altos costos internos en dólares no pueden competir con esos precios ni con la velocidad de producción. Esto genera caída en las ventas, reducción de márgenes y, en muchos casos, cierre de talleres y pérdida del empleo.
Además, el fenómeno abre un debate más amplio sobre la sostenibilidad. El consumo masivo de ropa de bajo costo promueve una lógica de “usar y tirar” que incrementa los residuos textiles y el impacto ambiental. Al mismo tiempo, surgen cuestionamientos sobre las condiciones laborales en las cadenas de producción globalizadas instaladas en el Sudeste Asiático.

(Perfil / Comunidad Textil)
