En una Institución donde las autoridades se someten periódicamente a la voluntad de sus asociados, el mensaje de las urnas fue claro: continuidad, representación y un rumbo definido.

La elección intermedia dejó algo más que nuevos nombres en la comisión directiva. El triunfo de la Lista Azul y Blanca significó un nuevo respaldo de los productores a la actual conducción y a una gestión que viene llevando los reclamos del sector desde Jujuy hasta los ámbitos nacionales.
La Asamblea General Ordinaria de la Cámara del Tabaco de Jujuy dejó el jueves una fotografía que excede largamente la renovación de un tercio de su comisión directiva.
Cerca de 460 productores participaron de una jornada en la Estación Experimental La Posta, en Perico, en la que no solamente se pusieron a consideración la Memoria, el Balance, los Estados Contables y Patrimoniales de la Institución.
También hubo elecciones.
La Lista Azul y Blanca, volvió a imponerse y consiguió colocar a Mario César Aprile como secretario, Susana Paredes como prosecretaria, Nelson Llanos como tesorero, Rodrigo Quintana como vocal titular primero, Cintia Machuca como vocal titular quinta, Lautaro Maras como vocal suplente segundo y Matías Quintana como síndico titular.
Una ratificación de la gestión
Los productores tuvieron la posibilidad de elegir y decidieron sostener mayoritariamente la línea de conducción de la actual Cámara.
No se estaba eligiendo directamente una presidencia, pero sí una parte importante del equipo encargado de acompañar la gestión actual. Por eso, el resultado puede leerse razonablemente como una ratificación del rumbo que la entidad viene sosteniendo.
La producción tabacalera atraviesa una etapa marcada por elevados costos, dificultades de financiamiento, incremento de tarifas, discusiones por el Convenio de Corresponsabilidad Gremial, incertidumbre respecto del Fondo Especial del Tabaco, problemas climáticos y una comercialización cada vez más exigente. Sin embargo, puestos frente a las urnas, los productores optaron mayoritariamente por la continuidad.
La legitimidad también se vota
La Cámara del Tabaco es una Institución gremial empresaria en la cual sus productores participan de asambleas, aprueban balances, discuten posiciones y periódicamente eligen a quienes los representan.
En tiempos donde algunas organizaciones intermedias parecen confundir representación con permanencia, la existencia de mecanismos efectivos de participación constituye por sí misma un valor institucional.
Una conducción puede acertar o equivocarse. Puede ser cuestionada. Puede tener oposición. Lo verdaderamente importante es que exista la posibilidad de discutirla y, llegado el momento, someterla nuevamente a la voluntad de quienes integran la institución.
Por eso el triunfo tiene una lectura que va más allá de los siete cargos que estaban en juego: la actual conducción volvió a recibir legitimidad directamente de los productores.
De Jujuy a la agenda nacional
Durante los últimos años se fue trasladando buena parte de las preocupaciones de los productores jujeños a escenarios nacionales y federales.
En julio, reclamaron ante representantes de las siete provincias productoras mayores controles contra la evasión, el contrabando y la subfacturación de cigarrillos, fenómenos que afectan directamente la recaudación del Fondo Especial del Tabaco.
Meses antes también había llevado ante CAME una posición que trascendía las fronteras provinciales, representando reclamos de las provincias tabacaleras del Norte y colocando sobre la mesa cuestiones como presión tributaria, costos laborales y energéticos, financiamiento y competitividad de las economías regionales.
Porque mientras muchas discusiones sobre el tabaco quedan atrapadas dentro de los límites provinciales, una parte importante de los problemas que condicionan al productor se define bastante más lejos: en Buenos Aires, en el Congreso, en organismos nacionales y en decisiones tributarias que finalmente terminan repercutiendo sobre cada hectárea plantada en Jujuy.
También estuvo este año el rechazo de la Cámara a la prórroga de la Ley Provincial 5.918, reclamando que cualquier modificación vinculada con recursos pertenecientes al sector fuera discutida previamente con los propios productores.
Ahora viene lo difícil
Desde la Cámara se enumeró la agenda inmediata, como la corresponsabilidad gremial, proyectos legislativos, recuperación de la recaudación del FET, comercialización y precio del tabaco. A eso se suma una preocupación que comienza a crecer: las previsiones climáticas y la posibilidad de lluvias extraordinarias asociadas al denominado “Super Niño”.
La Cámara ya trabaja con organismos provinciales, consorcios de riego e intendencias sobre canales, acequias y sistemas de desagüe.
Y detrás aparece otro problema todavía pendiente: un productor puede invertir entre 9.000 y 10.000 dólares por hectárea y continuar prácticamente indefenso frente a determinados eventos climáticos, porque el actual esquema de seguros mantiene coberturas limitadas principalmente al granizo.
Un voto por la estabilidad
La victoria de la Lista Azul y Blanca fortalece la capacidad para sentarse frente a gobiernos, legisladores, organismos nacionales y empresas diciendo que detrás de sus planteos existe una representación surgida de los propios productores.
En definitiva, esa puede haber sido la señal más importante de la asamblea.
En medio de una actividad que necesita previsibilidad, reglas claras y representación firme, los productores decidieron mantener el rumbo.
Y dejaron, además, una enseñanza institucional bastante sencilla: La representación no se presume, la legitimidad no se hereda y las conducciones no deberían sostenerse solamente por costumbre.
La legitimidad se renueva. Y, cuando corresponde, se cuenta voto por voto.
