El purismo selectivo de los libertarios jujeños: ¿Oposición para afuera, omisiones para adentro?

Los libertarios de Jujuy se presentan como los defensores de la transparencia, los custodios de la ética pública, la “oposición en serio” que por fin controlará los excesos del poder.

Dicen que vienen a cuidar cada peso del Estado, a ordenar el gasto y a representar a quienes están cansados del desorden. Pero la política no se mide por slogans sino por coherencia. Y es aquí donde la discusión se vuelve incómoda.

Mientras los jujeños no llegan a fin de mes, mientras la inflación se come los salarios de los trabajadores, mientras los servicios públicos pelean para no quebrar y las familias ajustan en comida, los nuevos opositores no han podido explicar algo esencial:

¿De qué lado están? Porque si están del lado de la gente, deberían tener un plan para proteger al salario, al empleo, a la educación, la salud y la producción provincial. Y acá se hace fuerte la famosa frase «el que calla, otorga».

Si están del lado de la motosierra nacional, deberían decirlo con la misma contundencia con la que exigen auditorías. También aplicaran la motosierra o recortes al Estado provincial, es decir a la educación, la salud y justicia.

Y todavía falta la parte más sensible: la vara ética que dicen enarbolar no se aplica a su propio espacio.

Porque si hablamos de transparencia, tampoco se puede ignorar que el propio presidente Milei arrastra causas federales vinculadas al escándalo de las criptomonedas, que su hermana —erigida como “Jefa de Estado paralelo”— quedó bajo la lupa por el famoso “3%” de retornos en contrataciones, y que el organismo ANDIS terminó envuelto en denuncias por designaciones irregulares a familiares y militantes libertarios.

Los jujeños siguen esperando pronunciamiento de los libertarios en la provincia sobre estos delicados temas.

También aparecen los cuestionamientos contra otros referentes locales, cuyas causas y denuncias se olvidan convenientemente cuando se sacan la foto del “control republicano”.

El diputado Manuel Quintar carga con denuncias por derivaciones de pacientes con discapacidad a su clínica privada y con conflictos en la obra social OSPRERA que siguen sin respuesta clara. La intervención judicial en ese sistema no fue un invento partidario: fue producto de serias acusaciones de manejo dudoso de fondos.

También aparecen los cuestionamientos contra otros referentes locales, cuyas causas y denuncias se olvidan convenientemente cuando se sacan la foto del “control republicano”.

Esta combinación de memoria selectiva y purismo a medida tiene un efecto corrosivo: dificulta creer en sus discursos.

Porque oposición responsable no es gritar “cárcel” en las redes, sino proponer soluciones posibles para que Jujuy no siga cayendo.Y en ese punto, la respuesta ha sido un silencio demasiado estruendoso.

No hay proyectos serios para la provincia. No hay plan para el litio, para el tabaco, ni a las PYMES, o para los estatales que sostienen el sistema.No hay una sola hoja de ruta para mejorar la vida de la gente.

La Legislatura necesita voces que defiendan al pueblo jujeño, no a un hashtag.

Por eso la pregunta es inevitable:

¿Van a defender a los jujeños que no llegan a fin de mes, o se van a alinear con el ajuste que se ordena desde Buenos Aires?

El purismo ético es importante. El control también.Pero si no hay proyecto para la provincia, ni empatía por quienes ya no pueden sostenerse, entonces lo suyo no es oposición: es espectáculo.

Y Jujuy, en esta pobreza, no está para espectáculos.

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