Estudiantes y opositores se movilizan en Caracas bajo la consigna «No tenemos miedo», reclamando la amnistía para presos políticos.

En una jornada de alta tensión política, el Parlamento venezolano inició este jueves el debate final para aprobar una ley de amnistía general, en medio de marchas masivas tanto de la oposición como de sectores chavistas en Caracas. La primera gran manifestación opositora tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses hace un mes reunió a miles de personas exigiendo justicia y reformas.
Bajo la consigna “¡No tenemos miedo!”, estudiantes universitarios, familiares de detenidos y opositores se concentraron en los alrededores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la principal casa de estudios del país, para conmemorar el Día de la Juventud —que recuerda la Batalla de La Victoria de 1814— y reclamar la liberación de presos políticos.
La Asamblea Nacional tiene previsto aprobar la ley de amnistía que podría llevar a excarcelaciones masivas. Según la ONG Foro Penal, desde el 8 de enero ya se han liberado 431 presos políticos. Gonzalo Himiob, vicepresidente del Foro Penal, advirtió en X: “Hoy se sabrá si la amnistía es un avance positivo o un paso en falso. Si la ley no cumple con las expectativas o no respeta las exigencias ciudadanas, no nos rendimos. La carrera es de resistencia, no de velocidad”.
Por su parte, el chavismo convocó una movilización desde una plaza al oeste de Caracas hacia los alrededores del Parlamento, donde exigen la liberación inmediata de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, capturados el 3 de enero en una incursión militar estadounidense en Caracas.
En un video difundido por el Movimiento Estudiantil de la UCV, varios universitarios enfatizaron la apuesta por una “lucha pacífica con ideas” y defendieron la paz como “poder pensar distinto sin miedo”. La oposición, liderada por María Corina Machado, convocó además concentraciones, visitas a iglesias y oraciones en varios estados del país.
La aprobación de la ley de amnistía se produce bajo fuerte presión internacional, especialmente de Estados Unidos, y representa uno de los pasos más significativos en el proceso de cambios políticos en Venezuela tras los eventos de enero. Tanto opositores como oficialistas aprovechan la jornada para presionar por sus demandas en un contexto de polarización extrema.
(Cadena3)
