«El Niño»: Prevén tormentas más frecuentes y violentas durante la primavera y el verano

Marcelo García, de la UNC y el Conicet, recomendó en Cadena 3 seguir los avisos de muy corto plazo del SMN y acordar planes familiares. En tanto, Jorge Giometti ubicó el período más intenso entre noviembre y enero.

Tormentas severas. Imagen ilustrativa

El fenómeno de El Niño favorecerá una mayor frecuencia de tormentas en Córdoba durante la primavera y el verano, según explicaron Jorge Giometti y Marcelo García a Cadena 3. Los entrevistados advirtieron sobre la necesidad de prepararse para episodios intensos, que pueden desarrollarse rápidamente y afectar zonas puntuales.

García, docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Conicet, explicó en diálogo con Cadena 3 que El Niño es un patrón climático de largo plazo que aportará más humedad de lo habitual a la región. Esa mayor disponibilidad de agua en la atmósfera favorecerá las condiciones para este tipo de eventos.

El investigador estimó que sus efectos podrían extenderse hasta abril. Señaló que no es posible establecer una frecuencia con tanta precisión y remarcó la importancia de seguir los pronósticos y avisos de muy corto plazo del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Por su parte, Giometti, integrante del Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático, una asociación civil de Santa Fe, anticipó un aumento paulatino de tormentas más recurrentes y violentas. «Lo más intenso estaría entre noviembre y enero», afirmó a Cadena 3, y proyectó que la influencia del fenómeno continuaría durante el primer trimestre del próximo año.

Aclaró, además, que los efectos no serán iguales en todas las localidades: «No quiere decir que la afectación va a ser en todo momento, en todo lugar, al mismo nivel».

Giometti relató que el centro comenzó a observar indicios desde febrero y que en julio la anomalía de temperatura del Pacífico ecuatorial superó el medio grado. Estimó que esa diferencia respecto de los valores normales podría alcanzar entre 3,8 y 4 grados, un escenario que describió como un episodio muy fuerte de El Niño.

Diferenció esa proyección del llamado El Niño costero, frente a Perú y Ecuador, donde indicó que las anomalías ya superaban los cuatro grados. También señaló repercusiones en Brasil, Uruguay y la zona del río Iguazú, además de tormentas regionales más intensas, aunque no siempre con acumulados de lluvia muy significativos.

Sobre los temporales, distinguió las tormentas frontales, que avanzan desde el sudoeste y tienen mayor extensión, de las de masa de aire, que se forman en ambientes cálidos y húmedos, con aporte de humedad del Atlántico. Estas últimas, conocidas como tormentas de verano, pueden desarrollarse rápidamente, ser violentas y breves, y afectar sectores muy puntuales. Según Giometti, tendrán un papel predominante durante la temporada.

García remarcó que las tormentas intensas y el granizo no son exclusivos de El Niño. «En Córdoba tenemos granizo y tormentas intensas», expresó. Como antecedentes, mencionó los episodios de Río Ceballos de 2015 y San Carlos Minas de 1992, y recordó que el 8 de febrero de 2018 se registró granizo de 18 centímetros en Carlos Paz.

Consultado sobre el cambio climático, sostuvo que contribuye a que las tormentas sean más severas, aunque consideró que el aporte de humedad de El Niño será el factor predominante durante este verano.

Para reducir los riesgos, García recomendó consultar habitualmente los pronósticos y los avisos de muy corto plazo, especialmente antes de salir o de organizar actividades al aire libre. Destacó el trabajo del Observatorio Hidrometeorológico de Córdoba, un espacio interinstitucional que integra el Servicio Meteorológico Nacional y que permite concentrar el monitoreo en la provincia.

El investigador explicó que los radares pueden identificar señales de granizo cuando todavía está dentro de las nubes y señaló que esos equipos tienen, según describió, alcances de entre 150 y 200 kilómetros. Esa información permite emitir avisos para que la población tome decisiones.

También advirtió que una alerta puede verificarse a pocos kilómetros de una vivienda aunque en ese domicilio no ocurra nada. Como ejemplo de la rapidez con la que cambian las condiciones, mencionó una tormenta reciente en la ciudad que se formó en menos de 30 minutos.

Al referirse a la preparación de las ciudades, García indicó que se realizan estudios y tareas como la limpieza de canales y cauces de ríos. Sin embargo, subrayó que esas acciones deben complementarse con mejores pronósticos y trabajo con la comunidad.

En ese sentido, pidió acordar planes familiares y vecinales para actuar durante los primeros minutos de una emergencia. «La primera respuesta va a venir de la familia, después vienen los vecinos, después viene el barrio y recién va a llegar la ayuda municipal, provincial y nacional», explicó.

Giometti, en tanto, recomendó limpiar desagües y canalizaciones e impermeabilizar los techos. También pidió mantener la atención en marzo y abril, meses que señaló como especialmente lluviosos por los intercambios de masas de aire. «Prepararse para lo peor, esperando lo mejor», resumió.

(Cadena3)

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