Juan Carlos Gómez volvió a hablar tras la muerte de su hijo Rodrigo y responsabilizó a la Provincia por la red de extorsión que, según denunció, operaba desde un penal y terminó empujando al joven a quitarse la vida.

A pocos días de conocerse el entramado detrás de la muerte de Rodrigo Gómez, el soldado de 21 años que se suicidó en diciembre en la Quinta de Olivos, su padre, Juan Carlos, rompió el silencio y lanzó duras críticas contra el Gobierno bonaerense por el funcionamiento de las cárceles.
“Eso pasa por la ineficiencia del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, del gobernador Kicillof y del ministro de Seguridad porque ellos avalan que tengan celulares en las cárceles”, afirmó en diálogo con Radio La Red.
La familia aún atraviesa el dolor por la pérdida. Conmovido, el padre del joven habló sobre el impacto del hecho: “Perder un hijo es muy drástico. Yo le decía: ‘Nos tienen que enterrar a nosotros, no nosotros a ustedes’, pero salió mal. Me tocó a mí traerlo en un cajón desde Buenos Aires”, expresó.
En ese sentido, volvió a cuestionar las condiciones dentro de los penales y sostuvo que allí se cometen delitos con total facilidad. “Tienen WiFi, comen bien, tienen un techo; hacen lo que quieren adentro. Las víctimas son los de afuera, la gente buena, los que trabajan, los que luchan”, remarcó.
El hombre ya había denunciado en otras entrevistas que el acceso a tecnología en las cárceles permite que se concreten estafas y extorsiones. “En las cárceles es moneda corriente tener un teléfono o una notebook. Si el gobierno provincial pusiera inhibidores de señal, esto no pasaría. Desde adentro les están sacando la plata a personas que trabajan todos los días”, había señalado.
También recordó el momento en el que recibió la noticia que cambió su vida. Contó que estaba por salir a trabajar cuando recibió una llamada desde Buenos Aires. Atendió por insistencia de su esposa y allí se enteraron de la muerte de su hijo.
“Con mi señora teníamos que laburar desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche para poder comprarle todo lo que le pedía el regimiento, además de sus estudios. Gastamos durante seis o siete meses para terminar trayendo a mi hijo en un cajón”, relató con dolor.
Según el padre, el calvario comenzó poco tiempo antes del desenlace. “Mi hijo entró el lunes 15 de diciembre a la aplicación. Ese mediodía ya empezó el tormento. En menos de 24 horas lo sofocaron y lo llevaron a tomar esa determinación”, aseguró.
Además, sostuvo que ninguna autoridad provincial se comunicó con la familia tras el hecho. “Jamás aparecieron, ni un pésame”, reclamó.
Una extorsión que terminó en tragedia
La investigación determinó que el joven fue víctima de una red de estafadores que operaba desde la cárcel y utilizaba una aplicación de citas para engañar a sus víctimas. Allí, Rodrigo comenzó a hablar con una supuesta joven que en realidad no existía.
A partir de ese contacto, los delincuentes se hicieron pasar por policías y lo amenazaron con una falsa denuncia por haber chateado con una menor de 17 años. Bajo esa presión, le exigieron dinero para “eliminar” el supuesto caso.
(A24)
