Concejo Deliberante de Capital: Un alto costo y una gran ineficiencia para resolver problemas vecinales

San Salvador de Jujuy tiene un Concejo Deliberante muy costoso, Ineficiente y alejado de la realidad vecinal.

Sede del Concejo Deliberante de la Capital

San Salvador de Jujuy enfrenta innumerables problemas que afectan la calidad de vida de sus vecinos, como calles en mal estado, transporte público deficiente, espacios verdes abandonados, alumbrado público insuficiente y una burocracia municipal que muchas veces parece más preocupada por su propio sostenimiento que por brindar soluciones concretas.

En este contexto, sorprende –e indigna– que el Concejo Deliberante de la Capital jujeña encabezada por Lisandro Aguiar, sea uno de los más costosos del país, según informes de medios nacionales. Mientras los ciudadanos padecen la falta de respuestas, el presupuesto destinado a este órgano deliberativo sigue siendo desproporcionadamente alto. ¿Cómo es posible que se destinen tantos recursos a una estructura que no logra ofrecer soluciones efectivas?

El costo de la inacción

Los concejales de San Salvador de Jujuy tienen la responsabilidad de legislar y fiscalizar la gestión municipal, pero su desempeño dista mucho de estar a la altura de las necesidades de la comunidad. ¿Cuántos proyectos aprobados en los últimos años han tenido un impacto real en la vida de los vecinos? ¿Cuántas sesiones se han centrado en discutir temas que verdaderamente importan, en lugar de debates políticos estériles que no conducen a nada?

Como también las innumerables distinciones y reconocimientos que solo son para la foto y de ahí no pasa nada más.

La desconexión entre el Concejo y la realidad de la ciudad es evidente. Mientras tanto, los vecinos siguen lidiando con problemas estructurales que se han convertido en parte del paisaje urbano: falta de limpieza, inseguridad, baches que convierten las calles en circuitos de obstáculos, demoras en trámites municipales y una deficiente planificación urbana.

Un Concejo que no rinde cuentas

Lo más preocupante no es solo el costo del Concejo Deliberante, sino la falta de transparencia sobre su gestión. ¿Cuánto realmente se gasta en asesores, viáticos, sesiones y estructuras administrativas? ¿Por qué no hay un mecanismo claro para evaluar la productividad de los concejales? La ciudadanía merece saber qué hacen con su dinero y qué beneficios tangibles recibe a cambio.

La inacción tiene un precio, y en este caso, lo pagan los jujeños con su propio bolsillo. La política no puede ser un refugio de privilegios ni un espacio donde la comodidad del cargo reemplace la vocación de servicio. El Concejo Deliberante debe justificar su existencia con hechos y no solo con discursos.

Basta de gastos sin resultados

San Salvador de Jujuy necesita un Concejo que trabaje, que gestione, que legisle con impacto real y que escuche a los ciudadanos. Si no son capaces de cumplir con esa tarea, entonces es hora de que la sociedad exija cambios profundos.

Los vecinos no pueden seguir esperando. Si el Concejo Deliberante no está a la altura de su función, que al menos deje de ser una carga tan onerosa para el presupuesto municipal.

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