El Centro Judicial de San Pedro obtuvo 260 kilos de compost en su primera cosecha

La iniciativa forma parte de la política de Edificios Públicos Sustentables del Poder Judicial de Jujuy. En seis meses de trabajo, se procesaron aproximadamente 500 kilos de residuos orgánicos, con la participación y el compromiso de los trabajadores judiciales.

Destacan la participación del personal judicial en la separación de residuos orgánicos

El Centro Judicial de San Pedro concretó en el mes de octubre la primera cosecha de compost producido en sus instalaciones, una iniciativa que permitió transformar aproximadamente 500 kilos de residuos orgánicos en 260 kilos de compost, en el marco de la política de Edificios Públicos Sustentables impulsada por el Poder Judicial de Jujuy.

La actividad fue organizada por el Juzgado Ambiental y la Secretaría de Superintendencia del Centro Judicial de San Pedro, con el objetivo de promover prácticas ambientales responsables dentro de las instituciones públicas y fortalecer la separación y el aprovechamiento de los residuos generados diariamente.

El acto contó con la presencia del presidente de la Suprema Corte de Justicia de Jujuy, Dr. Federico Francisco Otaola; la jueza del Juzgado Ambiental, Dra. Laura Flores; la secretaria de Superintendencia del Centro Judicial, Dra. Florencia Zalloco; el fiscal especializado en Ambiente, Dr. Javier Sánchez Serantes, además de representantes de organismos ambientales, municipios, GIRSU Jujuy S.E., el INTA y miembros de la comunidad judicial.

Una experiencia que se extiende a los centros judiciales

Durante su intervención, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Federico Francisco Otaola, destacó la importancia de consolidar una cultura institucional comprometida con el cuidado del ambiente y valoró el trabajo colectivo que hizo posible trasladar la experiencia de compostaje a San Pedro.

La iniciativa tiene como antecedente el proyecto desarrollado hace poco más de dos años en el edificio central de Tribunales, a partir de una propuesta impulsada por el Juzgado Ambiental. Aquella experiencia comenzó como una prueba en tres pisos y posteriormente se extendió a todo el edificio, involucrando a aproximadamente 500 personas y permitiendo producir más de 3.000 kilos de compost.

En San Pedro, el proceso comenzó a tomar forma en febrero de este año, cuando el equipo del Juzgado Ambiental compartió sus conocimientos con los trabajadores del Centro Judicial. En abril se pusieron en funcionamiento las composteras y, tras seis meses de trabajo sostenido, se obtuvieron los primeros resultados.

El compromiso de los trabajadores, un factor clave

Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es la participación del personal judicial en la separación de residuos orgánicos, como restos de yerba, café, té y frutas, generados en oficinas y espacios comunes.

La primera cosecha fue posible gracias a la capacitación, la predisposición y el trabajo cotidiano de quienes asumieron la tarea de separar los residuos, mantener las composteras y acompañar el proceso de producción.

En este sentido, se destacó especialmente el compromiso de los trabajadores del Centro Judicial de San Pedro, cuyo aporte permitió convertir una práctica cotidiana en una acción concreta de sustentabilidad.

La propuesta también pone de relieve que la responsabilidad ambiental de las instituciones públicas no se limita al cumplimiento de sus funciones específicas, sino que incluye la revisión de sus propias prácticas, el uso responsable de los recursos y la adopción de medidas que contribuyan al cuidado del entorno.

Articulación institucional y proyección comunitaria

La primera cosecha abre, además, nuevas posibilidades para el aprovechamiento del material obtenido. Una parte del compost será compartida con quienes participaron de la experiencia, mientras que otra se encuentra en proceso de análisis técnico en el INTA, con la perspectiva de evaluar alternativas de utilización y posibles vínculos con productores locales.

La primera cosecha de compost del Centro Judicial de San Pedro representa así un avance concreto en la construcción de edificios públicos más sustentables, a partir de una premisa fundamental: las transformaciones institucionales también comienzan con pequeñas acciones cotidianas, el compromiso de las personas y la voluntad de sostenerlas en el tiempo.

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