El legislador libertario tildó de «wokismo» la elección de Morella López, una adolescente de 15 años. La respuesta de la titular de la Secretaría de Equidad, Diversidad y Promoción de Derechos del Consejo Provincial de la Mujer e Igualdad de Género de Jujuy, Victoria Luna Murillo y una ola de indignación ciudadana en redes expusieron el sesgo de odio de un discurso que atenta contra el mayor hito cultural y plural de la juventud jujeña.

Lo que debía ser una noche de celebración e inclusión para la juventud de Jujuy terminó convertida en la trinchera del odio político. Tras la consagración de Morella López como nueva representante provincial de los estudiantes, el diputado nacional libertario Manuel Quintar desató una ola de repudio generalizado al atacar públicamente el certamen a través de su cuenta de X (ex Twitter): «El wokismo radikuka infectó la Fiesta de los Estudiantes», lanzó.
La agresión no solo apuntó a la organización de un evento históricamente plural, sino que cayó directamente sobre una menor de 15 años cuyo discurso en el escenario estuvo centrado en la empatía y la lucha contra el acoso escolar. El uso de la muletilla del «wokismo» -utilizada para desacreditar los avances en diversidad e inclusión- fue interpretado por la sociedad como un velado ataque racista e intolerante contra la joven.
El cruce político y la furia en redes

La reacción institucional no tardó en llegar. La funcionaria provincial Victoria Luna Murillo cruzó al legislador nacional con dureza: «¿Qué le molesta diputado? ¿Que los chicos se expresen en libertad? ¿Que la nueva representante de Jujuy sea la más querida por la gente? ¿Le molesta que hable contra el bullying? ¿Le molesta su color de piel? Ud. con sus afirmaciones se ha convertido en el abanderado del bullying».
A la respuesta política se le sumó una estampida de críticas por parte de los propios vecinos y usuarios de las redes sociales, quienes tildaron al legislador de «racista», «desubicado» e impresentable por ensañarse con una adolescente. «Es una nena, ¿tan pocos huevos tenés?», le recriminó un usuario; mientras otros sentenciaron el anacronismo del diputado con frases como «Chango grande ya» o «Viejo gagá».
El valor de la fiesta y un legado de integración
El episodio dejó al descubierto el abismo entre la agenda de odio que intenta instalar un sector político y la realidad social de Jujuy. La Fiesta Nacional de los Estudiantes no es una arena de disputa ideológica, sino un patrimonio colectivo sustentado en la creatividad, el trabajo en equipo de miles de carroceros y el respeto mutuo.
Con la creación y consolidación de la Ciudad Cultural durante la gobernación de Gerardo Morales, no solo se jerarquizó el evento dotándolo de infraestructura moderna, seguridad y accesibilidad, sino que se transformó la fiesta en un espacio de integración absoluta donde la juventud jujeña puede expresarse sin condicionamientos ni estigmatizaciones.
Frente a la provocación que busca convertir la diversidad en un foco de discriminación racial, la ciudadanía jujeña volvió a respaldar a sus estudiantes. La coronación de Morella no solo reafirma los valores de una juventud consciente y empática, sino que deja en evidencia la desconexión de dirigentes que, en su afán de generar grieta, terminan haciendo el ridículo frente a toda una provincia.

