Otros dos miembros de las fuerzas de la paz resultaron heridos. El origen de la explosión no ha sido determinado. El incidente sigue a otro similar este fin de semana en el que murió otro casco azul indonesio y otro fue gravemente herido. «Nadie debería perder la vida jamás al servicio de la causa de la paz», declara la Misión de las Naciones Unidas sobre el terreno.

Tres cascos azules han muerto y otros tres han sido heridos, dos de ellos de gravedad, en sendos ataques contra la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL) cuya autoría no ha sido determinada. La ONU condena enérgicamente lo que califica como «incidentes inaceptables».
UNIFIL está viviendo sus jornadas más trágicas desde el inicio de la escalada militar en el sur del Líbano, donde se suceden las escaramuzas entre el Ejército de Israel y la guerrilla de Hezbolá.
Este lunes por la mañana, una explosión alcanzó un convoy logístico de la misión cerca de Bani Hayyan, en el Sector Este, matando a dos cascos azules indonesios y destruyendo su vehículo. Otros dos resultaron heridos, uno de ellos de gravedad. El origen de la explosión no ha sido determinado.
El incidente se produce apenas horas después de otro ataque mortal. Este fin de semana, un soldado de la Misión del contingente indonesio murió en una explosión dentro de una base de UNIFIL en Ett Taibe, también en el Sector Este. Otro resultó gravemente herido y fue evacuado a un hospital en Beirut.
«Nadie debería perder la vida jamás al servicio de la causa de la paz», declaró la Misión de las Naciones Unidas sobre el terreno, al tiempo que expresó sus condolencias a las familias de los fallecidos y al gobierno de Indonesia.
Condena y llamamiento al cese de hostilidades
El subsecretario general de la ONU para Operaciones de Paz, Jean-Pierre Lacroix, condenó en los términos más enérgicos lo que calificó como «incidentes inaceptables» y subrayó que los cascos azules nunca deben ser un objetivo. UNIFIL ha abierto investigaciones para determinar las circunstancias de estos trágicos sucesos.
Lacroix también expresó su profunda preocupación por otros «comportamientos agresivos» contra los cascos azules en los últimos días. «Todos los actos que pongan en peligro a las fuerzas de paz deben cesar. Todos los actores deben cumplir con sus obligaciones de garantizar la seguridad de las fuerzas de paz en todo momento», afirmó.
Pese a las extremadamente peligrosas condiciones, los cascos azules de UNIFIL permanecen sobre el terreno cumpliendo con el mandato del Consejo de Seguridad. «Los hombres y mujeres de UNIFIL demuestran un coraje y un compromiso extraordinarios para avanzar en la paz y la seguridad internacionales lejos de su hogar», declaró Lacroix, que reiteró el llamamiento del Secretario General a todas las partes para que cesen los combates.
«La plena aplicación de la resolución 1701 (2006) del Consejo de Seguridad por ambas partes es la única vía para una solución duradera al conflicto», concluyó.
UNIFIL es una misión de mantenimiento de la paz creada por el Consejo de Seguridad de la ONU en 1978, tras la invasión israelí del sur de Líbano. Su mandato original era confirmar la retirada israelí, restaurar la paz y la seguridad internacionales y ayudar al gobierno libanés a restablecer su autoridad en la zona.
Tras la guerra entre Israel y Hezbolá en 2006, el Consejo de Seguridad amplió su mandato mediante la Resolución 1701, que le otorgó funciones más amplias: monitorear el cese de las hostilidades, acompañar y apoyar a las fuerzas armadas libanesas en su despliegue en el sur del país, y garantizar que no haya presencia armada no autorizada al sur del río Litani.
(Naciones Unidas)
