Denuncian que 13 mil médicos brasileños están a punto de recibirse y no tienen los conocimientos básicos

Una evaluación de los estudiantes a punto de formarse demuestra que su formación es deficitaria. Por eso, hay en estudio una posibilidad de no darles la matrícula necesaria para ejercer como profesionales.

(Foto: Genitleza Granma)

Es una noticia que puede cambiar el mundo de los médicos profesionales y de la salud en general. Una evaluación a estudiantes brasileños a punto de recibirse como médicos dio un dato preocupante: 13.000 de estos cuasi profesionales tienen un registro muy bajo en sus notas durante la carrera. Este bajo nivel de su capacitación puso a las autoridades en alerta y el «remedio» en el que están pensando es súmamente polémico: no les darían el registro que los habilita como médicos profesionales.

La posibilidad de perder a 13.000 médicos por no tener su matrícula es un tema de amplio debate en estos momentos en Brasil. Se plantea una doble cuestión que se discute a nivel gubernamental, académico y también social, ya que las personas esperan tener la mejor atención posible cuando requieren atención médica, no importa de qué se trate.

¿Brasil sin 13.000 mil médicos por su mala capacidad?

Brasil discute una medida que puede marcar un antes y un después en el acceso al ejercicio de la medicina. El Consejo Federal de Medicina (CFM) analiza la posibilidad de negar la licencia profesional a unos 13.000 médicos que están a punto de recibirse por no haber alcanzado la nota mínima en el Examen Nacional de Evaluación de la Formación Médica (Enamed), una prueba creada para medir el nivel académico de los futuros profesionales de la salud.

Esa prueba, hasta ahora, se toma para conocer la «calidad» de la educación en las facultades de medicina de todo el país y, sobre todo, el nivel de los médicos por recibirse. Pero es indicativa y no «restrictiva» o un «filtro», como puede pasar a serlo.

La iniciativa, que todavía está en etapa de análisis, apunta a introducir un filtro obligatorio antes del registro profesional, algo inédito en Brasil. De avanzar esta propuesta, ese esquema cambiaría de manera radical. Desde el CFM sostienen que la medida busca proteger a la población frente al deterioro de la calidad educativa.

En los últimos años, Brasil experimentó una expansión acelerada de facultades de medicina, muchas de ellas privadas, con cupos crecientes y controles cuestionados. Para el organismo, los resultados del Enamed reflejan que miles de estudiantes llegan al final de la carrera sin dominar contenidos básicos indispensables para atender pacientes.

Médicos: aprobar las materias o pedir excelencia en las notas

Hasta ahora, como en cualquier casa de estudios superiores, los parámetros para aprobar una materia se deciden y se respetan como una de las cuestiones principales. Logrado el objetivo puesto para aprobar, el estudiante, al dar su última materia, recibe un diploma que lo certifica. Luego, para ejercer la profesión, se pueden pedir elementos adicionales. Pero aun así, no se le niega la validez del título obtenido por aprobar todas sus materias. En Brasil, quieren cambiar ese paradigma.

La propuesta desató una fuerte polémica. Asociaciones estudiantiles, universidades y sectores políticos cuestionaron duramente la iniciativa y alertaron sobre posibles conflictos legales y constitucionales. El principal argumento es que los estudiantes cursaron carreras habilitadas oficialmente por el propio Estado brasileño y que, por lo tanto, no se les puede negar el derecho a ejercer una vez obtenido el título.

El Consejo Federal de Medicina quiere que esa evaluación tenga un peso definitorio. Si no se saca una buena nota, deberá intentarlo nuevamente para conseguir su matrícula. Las críticas dicen que así se traslada la responsabilidad del problema a los alumnos, cuando el verdadero déficit estaría en el sistema educativo y en la falta de controles previos sobre las instituciones que forman médicos.

Más allá del desenlace, el caso dejó al descubierto una discusión incómoda para Brasil: cómo garantizar médicos mejor formados sin vulnerar derechos adquiridos, y quién debe asumir el costo político de ordenar un sistema que creció sin planificación.

Hay casi 600.000 médicos en Brasil. En esa profesión se ve gran parte de la desigualdad que hay en el gigante sudamericano. La mayoría de los médicos están en lugares centrales, como San Pablo o Río de Janeiro. En lugares más pobres o con menor desarrollo social o económico, faltan. En Manaos, por ejemplo, están los médicos con peores notas del país. La CFM quiere corregir esa distorsión, aunque la medida en estudio provoca un amplio debate.

(A24)

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