Hay días en los que el cielo parece tener memoria. Se acumulan las nubes, el aire cambia y el sonido de los truenos anuncia que algo está por llegar.

Las lluvias intensas o tormentas eléctricas no solo alteran la rutina, también ponen a prueba la resistencia de las casas y la previsión de quienes las habitan. Un hogar preparado puede enfrentar sin sobresaltos esas horas de viento y agua que tantas veces sorprenden.
La clave está en anticiparse. Las tareas que se hacen antes de que empiece la temporada húmeda no son un simple ritual: previenen daños costosos y, sobre todo, conservan la tranquilidad. Contar con un seguro de hogar es una medida que muchos pasan por alto, pero que puede ser determinante frente a imprevistos. Sin embargo, la verdadera protección empieza mucho antes, con acciones preventivas que fortalecen la estructura y el mantenimiento de cada rincón.
Revisar techos y desagües antes del primer chaparrón
La mayoría de los problemas provocados por la lluvia nacen arriba, donde no siempre miramos. Los techos, canaletas y desagües suelen acumular hojas, ramas o polvo que impiden el flujo normal del agua. Un mantenimiento básico antes de las primeras tormentas puede evitar filtraciones que luego se expanden por techos y paredes.
Limpiar las canaletas y revisar las juntas de las chapas o tejas es un trabajo que no requiere grandes inversiones, pero sí constancia. Conviene hacerlo al menos una vez por año, preferentemente en los meses previos al otoño o a la temporada de lluvias. Si el techo tiene membrana, verificar que no haya grietas ni burbujas ayuda a mantener su efectividad.
En edificios, el mantenimiento de las terrazas y bajadas pluviales suele depender del consorcio, aunque no está de más que cada vecino controle que las salidas del agua no estén obstruidas. Un simple taponamiento puede generar filtraciones en varios pisos y afectar tanto el interior como las estructuras.
Electricidad y seguridad dentro del hogar
Los cortes o fluctuaciones eléctricas son habituales durante tormentas fuertes. Por eso, es recomendable desconectar los electrodomésticos más sensibles y contar con protectores de tensión. También es importante no manipular enchufes o cables mientras haya humedad en los ambientes.
Las conexiones externas deben estar selladas y los enchufes cercanos a ventanas o zonas expuestas, protegidos. En viviendas antiguas, donde las instalaciones eléctricas no fueron renovadas, resulta prudente hacer una revisión general: los cortocircuitos por filtraciones son más frecuentes de lo que parece.
Si hay niños en casa, cubrir los tomacorrientes con tapas de seguridad y mantenerlos alejados de zonas mojadas evita accidentes innecesarios. Y si la tormenta es muy fuerte, desconectar el router y la televisión puede evitar daños por descargas eléctricas.
Ventanas, puertas y aberturas: los puntos más vulnerables

Las aberturas suelen ser los lugares por donde el agua encuentra su camino. Revisar burletes, sellados y cerramientos es esencial para evitar filtraciones. Un truco simple es observar si entra aire en días ventosos: si lo hace, el agua también lo hará.
En departamentos altos, el viento puede forzar el ingreso de agua incluso con las ventanas cerradas. En esos casos, colocar cortinas plásticas o burletes adicionales puede marcar la diferencia. También conviene mantener las persianas bajas o trabadas para evitar que se golpeen con las ráfagas.
Las puertas de entrada que dan directamente al exterior deben tener un pequeño desnivel o felpudo de goma en la base para evitar que el agua se filtre hacia adentro. En casas con patios o terrazas, mantener el área despejada de objetos livianos reduce el riesgo de que sean arrastrados por el viento.
Prevenir anegamientos y proteger los ambientes interiores
En zonas propensas a inundaciones, elevar muebles o electrodomésticos algunos centímetros puede ser una medida preventiva eficaz. Existen bases plásticas o de goma que se colocan debajo de los artefactos y los mantienen aislados del piso.
También es recomendable guardar documentos importantes, aparatos electrónicos y objetos de valor en lugares altos o dentro de cajas herméticas. La humedad no solo arruina materiales: también puede generar hongos, olores y daños difíciles de revertir.
Los tapetes de goma en las entradas ayudan a evitar que el agua y el barro ingresen, especialmente si se vive en una planta baja. Y si el pronóstico anuncia tormentas fuertes, cerrar persianas y cortinas antes de salir de casa reduce el impacto de la lluvia en los vidrios.
Tecnología doméstica que ayuda a prevenir
La domótica y los sensores del hogar también pueden ser aliados durante la temporada de tormentas. Los detectores de humedad o de fugas de agua avisan en tiempo real si algo se filtra en zonas ocultas, como bajo el fregadero o detrás del lavarropas. Algunos sistemas permiten incluso cortar el suministro de agua automáticamente ante una pérdida.
Por otro lado, las cámaras con visión remota permiten revisar si hay filtraciones o problemas en patios o balcones mientras uno está fuera. Estas herramientas, combinadas con una buena organización doméstica, reducen los riesgos y aportan tranquilidad.
Qué hacer después de la tormenta
Cuando la lluvia cesa, conviene hacer una inspección visual rápida del hogar. Observar si quedaron zonas húmedas, revisar los techos, los enchufes y las ventanas. Si se detecta una filtración, lo ideal es secar bien el área y ventilar para evitar la aparición de moho.
También es importante no encender aparatos eléctricos si hay agua cerca. Esperar unas horas o consultar a un técnico puede evitar un daño mayor. En el caso de patios o balcones, retirar el agua acumulada ayuda a prevenir deterioros en el piso y mosquitos en los días siguientes.
Estas tareas de revisión, aunque parezcan menores, son las que evitan que un problema pequeño se agrande con el tiempo.
Anticiparse siempre es la mejor defensa
Cuidar el hogar durante la temporada de lluvias no se trata de vivir con miedo al mal clima, sino de aprender a convivir con él. Anticiparse, reparar a tiempo, mantener los desagües limpios y cuidar las instalaciones eléctricas son gestos que fortalecen la seguridad y la durabilidad de la vivienda.
La prevención no es un gasto, sino una inversión en bienestar. Preparar la casa con tiempo no solo evita daños materiales, también preserva la calma ante lo imprevisto. Porque cuando el cielo se oscurece, lo más valioso es saber que hiciste todo lo posible para mantener tu hogar a salvo.
