La crisis interna del Partido Justicialista en Jujuy sumó un nuevo capítulo. Los interventores del partido, Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, resolvieron suspender nuevamente la elección interna para definir autoridades y avanzar con sanciones disciplinarias contra la senadora Carolina Moisés y los dirigentes Rubén Rivarola y Guillermo Jenefes, a quienes acusan de incurrir en conductas contrarias a la vida partidaria.

La medida se da en un contexto de fuerte tensión interna, atravesado por el acercamiento político de Moisés al gobierno nacional de Javier Milei y por la participación de los mencionados dirigentes en listas ajenas al PJ durante las elecciones legislativas nacionales de octubre y los comicios provinciales de mayo del año pasado.
Según la resolución firmada por la intervención, se dispuso la apertura formal de un procedimiento disciplinario por “presunta grave inconducta partidaria”, conforme a los artículos 10 y 11 de la Carta Orgánica del PJ distrito Jujuy. En consecuencia, se resolvió la suspensión provisoria de las afiliaciones y se otorgó un plazo de 72 horas para la presentación de los descargos correspondientes.
El documento incluye además una nómina más amplia de afiliados y dirigentes que compitieron electoralmente bajo otros sellos partidarios, lo que para la conducción interventora representa una vulneración directa de las normas internas del justicialismo.
En el caso particular de Carolina Moisés, los interventores cuestionan también su posicionamiento parlamentario y le atribuyen haber respaldado iniciativas del oficialismo nacional que consideran incompatibles con los principios históricos del peronismo. Entre ellas, mencionan su voto favorable al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), al ajuste en el área educativa, al Presupuesto 2026 y al restablecimiento del impuesto a las Ganancias para los trabajadores.
La postergación de la interna partidaria —que ya se había reprogramado en tres oportunidades— fue fijada ahora para el 24 de abril. La decisión confirma una fractura profunda dentro del PJ jujeño, que arrastra un proceso de debilitamiento político desde la intervención dispuesta en 2023 por la conducción nacional del partido.
En este escenario, la intervención mantiene sintonía política con Leila Chaher, referente de La Cámpora en la provincia y dirigente respaldada por Cristina Fernández de Kirchner, quien encabeza una de las listas que aspiran a la presidencia del partido. Moisés, en tanto, lidera el espacio interno denominado “Generación Valiente”.
El justicialismo jujeño viene de sufrir un fuerte retroceso electoral: perdió representación en el Congreso, redujo su caudal de votos y vio disminuida su capacidad de oposición frente al gobierno provincial encabezado por Carlos Sadir.
La suspensión de la elección prevista originalmente para febrero respondió tanto a dificultades organizativas —en plena temporada de carnaval— como a conflictos internos, renuncias en listas y denuncias cruzadas por presuntas irregularidades en el cumplimiento de los plazos electorales.
Desde el sector que responde a Chaher valoraron la decisión de la intervención y remarcaron la necesidad de aplicar la Carta Orgánica para avanzar hacia una reorganización partidaria. En ese marco, llamaron a reconstruir el PJ con una propuesta renovada y abierta a nuevos sectores.
El conflicto también vuelve a poner en escena viejas disputas dentro del peronismo local. Rubén Rivarola, ex candidato a gobernador y actual legislador provincial, fue cuestionado por su rol en el acuerdo con la UCR durante la reforma constitucional de 2023, hecho que derivó en la intervención partidaria. Posteriormente se reincorporó al PJ, pero en las últimas elecciones volvió a competir por fuera del justicialismo.
En el mismo sentido, la intervención cuestiona a Guillermo Jenefes, ex vicegobernador y ex senador nacional, a quien acusa de haber impulsado campañas públicas contra los candidatos del PJ en los comicios recientes y de haber sostenido una postura política funcional al oficialismo provincial.
La situación deja al descubierto un escenario de fuerte fragmentación interna y abre un período clave para el futuro del peronismo en Jujuy.
