Como en todo el país y por supuesto en cada lugar de Córdoba, un pueblo, una localidad o ciudad tienen sus propias características que la hacen más atractiva.

En este caso nos estamos refiriendo a la localidad llamada “La Palestina”, un histórico pueblo fundado por inmigrantes de origen italianos y que uno de sus atractivos que llama más la atención es la cantidad de árboles que se encuentran a lo largo y ancho de sus calles.
La Palestina es una localidad situada en el Departamento General San Martín, de la provincia de Córdoba, Argentina. Se encuentra situada a pocos kilómetros de la ruta provincial Nº 6, sobre un camino vecinal. Dista de la Ciudad de Córdoba en 205 km, aproximadamente, en la parte sur del mapa y la ciudad más cercana es Villa María, además de Arroyo Cabral.

La principal actividad económica es la agricultura seguida por la ganadería, siendo los principales cultivos la soja y el maíz y la producción láctea.
Existen en la localidad un dispensario, jardín de infantes, una escuela primaria, una escuela secundaria, un puesto policial y un edificio municipal en el cual se efectúan gran parte de las funciones administrativas.
Además cuenta con una cooperativa que se encarga de brindar servicios públicos de agua, electricidad, Internet, etc., en la localidad. Cuenta con 502 habitantes de acuerdo a datos del Indec, en el 2010, lo que representa un descenso del 8% frente a los 549 habitantes que había en el censo anterior del 2001.

Otra de la localidad que tiene su propia característica y muy cercana a “La Palestina” es Ticino, que se hizo famosa en el país por ser el pueblo cordobés que genera su propia energía renovable usando la cáscara el maní.
Los árboles de “La Palestina”

Sabemos que los árboles en las ciudades son importantes porque, mejoran la calidad del aire, absorben contaminantes como el óxido de nitrógeno, el dióxido de azufre, el amoníaco y el ozono, y liberan oxígeno. Por otra parte reducen el ruido dado que las hojas y ramas de los árboles dispersan y absorben el ruido.
Por otra parte contribuyen a la regulación de la temperatura, dado que pueden enfriar el aire entre 2 y 8 grados centígrados. A esto se suma que mejoran la calidad del agua ya que los árboles maduros pueden captar más de 15.000 litros de agua por año. Y aumentan la biodiversidad puesto que proporcionan hábitat, alimentos y protección a las plantas y animales.
A esto se suma que mejoran la salud física y mental puesto que la cercanía de los árboles puede ayudar a disminuir la presión arterial y el estrés.

También embellecen la ciudad, porque los árboles pueden incrementar el valor de un inmueble. Si no hubiera árboles en una ciudad, la calidad del aire sería peor, el riesgo de inundaciones sería mayor y la biodiversidad se vería perjudicada.
Todo esto se puede ver visitando “La Palestina” ya que el visitante puede observar en cualquiera de sus veredas y no menos de 10 metros de distancia hay árboles uno al lado del otro en todas sus cuadras.
Cuantas ciudades, pueblos o localidades del país deberían seguir este ejemplo para poder darles a sus habitantes una calidad de vida más sana, con ganas de que puedan disfrutar de su propia naturaleza. Por eso esta «Localidad» es un ejemplo a seguir.
