El mismo tiene como objetivo de preservar y difundir una práctica que forma parte del patrimonio cultural de los pueblos originarios.

En el marco del mes de agosto, tiempo de profunda significación para la cosmovisión andina, el vecino de San Pedro de Jujuy y conocedor de las tradiciones ancestrales, Javier Jurado, compartió detalles sobre el verdadero significado de la ceremonia en honor a la Madre Tierra o Pachamama.
Jurado explicó que, tradicionalmente, el ritual se realizaba únicamente el 1 de agosto, aunque con el paso del tiempo la costumbre se extendió y actualmente muchas familias lo practican durante todo el mes, desde el 1 hasta el 31 de agosto.
El entrevistado señaló que, en sus orígenes, el pueblo coya acostumbraba abrir la tierra, arrodillarse frente a la inmensidad del cosmos, agradecer por lo recibido y pedir por el bienestar de la naturaleza y de las personas. Recordó que agosto representa un período de preparación de la tierra, previo a las nuevas cosechas, por lo que la ceremonia simboliza el respeto y la gratitud hacia la Madre Tierra.
Javier Jurado explicó que antiguamente las ofrendas consistían exclusivamente en alimentos naturales provenientes de la tierra, sin elaboración previa. Entre ellas se colocaba especialmente agua, como símbolo del deseo de que nunca faltara en los ríos y que la naturaleza continuara brindando los recursos indispensables para la vida. Asimismo, remarcó que la ceremonia representa el reconocimiento de que la tierra provee los alimentos durante la vida y también recibe a las personas al final de su existencia.
Durante su relato destacó que los pueblos originarios poseían amplios conocimientos sobre agricultura, astronomía, calendarios y ciclos naturales, saberes que permitieron establecer este ritual mucho antes de la llegada de los conquistadores. Por esa razón, las ceremonias se realizaban en lugares apartados y alejados de la población para preservar su carácter espiritual y comunitario.
Jurado también aclaró una de las confusiones más frecuentes respecto de las celebraciones indígenas: la diferencia entre la ceremonia de agosto y los rituales que se realizan durante el mes de febrero.
En ese sentido explicó que la ceremonia de la Pachamama practicada por el pueblo coya durante agosto consiste en abrir la tierra una única vez al año para agradecer y pedir por las futuras cosechas. En cambio, las comunidades ava guaraní desarrollan sus propias celebraciones durante el Carnaval, en el mes de febrero, cuando agradecen por los frutos obtenidos de la caña de azúcar, el maíz y otros cultivos mediante expresiones culturales como el tradicional Pim Pim.
Según detalló, ambos pueblos comparten una visión de respeto por la naturaleza, pero cada uno conserva costumbres y rituales propios. Mientras los coyas realizan la apertura de la tierra únicamente en agosto, los ava guaraní celebran y agradecen las cosechas durante febrero. Jurado sostuvo que ambas tradiciones forman parte de un mismo ciclo natural, donde primero se pide por una buena producción y posteriormente se agradecen los frutos obtenidos.
El vecino sampedreño remarcó que el pozo o mojón utilizado para la ceremonia no debe abrirse nuevamente durante el mismo año, ya que el ritual es anual. Explicó que muchas personas consultan por qué, al volver a abrirlo antes de tiempo, encuentran los alimentos descompuestos. Sobre ese punto indicó que los pueblos originarios conocían perfectamente los tiempos naturales de descomposición y por ello establecieron que la apertura debía realizarse solamente una vez cada doce meses.
Asimismo, señaló que durante febrero no corresponde volver a abrir la tierra, ya que ese momento está destinado únicamente al agradecimiento por las cosechas obtenidas y no a repetir el ritual realizado en agosto.
Javier Jurado también manifestó la importancia de que quienes difunden estas prácticas ancestrales lo hagan con conocimiento y responsabilidad. Explicó que muchas veces se transmiten conceptos equivocados debido a la falta de estudio sobre la cosmovisión andina y remarcó que es fundamental interiorizarse en la historia y en las enseñanzas de quienes mantuvieron viva esta tradición durante generaciones.
El entrevistado recordó que durante muchos años estas ceremonias fueron incomprendidas e incluso prohibidas por distintos sectores de la sociedad. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a ser reconocidas como una expresión espiritual y cultural de profundo valor para los pueblos originarios.
Finalmente, Javier Jurado destacó que la ceremonia de la Pachamama representa una manifestación de agradecimiento y respeto hacia la naturaleza, comparándola con una celebración dedicada a la propia tierra. En ese marco, invitó a la comunidad del Departamento San Pedro de Jujuy a conocer el verdadero sentido de este ritual ancestral, respetando sus tiempos, sus formas y su significado dentro de la cosmovisión andina.
