La apertura de la segunda cohorte de Medicina y el financiamiento de 20 millones de dólares para equipar el nuevo Hospital Oscar Orías materializan la estrategia de descentralización sanitaria y educativa que se viene gestando desde hace tiempo.

Esta semana coincidieron dos hitos centrales para el mapa sanitario de Jujuy: la apertura de la preinscripción para la segunda cohorte de la carrera de Medicina en la UNJu y la confirmación de USD 20 millones de dólares que se obtendrán vía FONPLATA para el equipamiento tecnológico del nuevo Hospital Oscar Orías en Libertador General San Martín.
Aunque se presentan como novedades de coyuntura, ambas noticias responden a las dos caras de una misma moneda planificada durante la gobernación de Gerardo Morales. El eje de aquella gestión no se limitó a licitar una obra edilicia de 27.000 metros cuadrados cubiertos -hoy con un avance superior al 90%-, sino a articularla conceptualmente con la formación académica en el interior provincial.
El diseño institucional original estableció un esquema de reutilización crucial, porque al inaugurarse el nuevo centro asistencial, la vieja estructura del Oscar Orías será reconvertida en la sede física de la Facultad de Medicina. De este modo, tanto la carrera nacida bajo el mandato de Morales como la infraestructura de alta complejidad, funcionarán como un ecosistema donde la cursada teórica, la residencia médica y un alto porcentaje de salida laboral van a convivir en el departamento Ledesma, extendiendo el servicio sanitario al ramal salteño.
Esta ingeniería territorial buscaba resolver de forma estructural dos problemáticas históricas de Jujuy: la sobredemanda en la capital provincial por la falta de infraestructura regional y la migración forzada de profesionales de la salud. Con la llegada de los fondos de equipamiento y la continuidad académica se confirma que el modelo de descentralización iniciado por Morales marcó un rumbo de Estado que la gestión de Carlos Sadir continúa ejecutando.
