Biotecnología con raíces jujeñas

La Revolución Biotecnológica está abriendo las puertas de la Ciencia al mundo de los microorganismos, que para muchos aún es desconocido o subestimado.

Cada día conocemos un poco más sobre la importancia que los microorganismos tienen en la Salud del Suelo, de las Plantas y de los Humanos.

Nuestros ancestros tenían conocimientos sobre estos temas, aunque sin saber que los responsables eran estos “invisibles” llamados Microbios. Por ejemplo, compostar los residuos vegetales junto al estiércol de los animales (gallinas, ovejas, cabras, caballos, vacas) era una práctica común en el campo y en las quintas, ya que era el abono para los cultivos, huertas y jardines.

La llegada de la Revolución Verde, con los agroquímicos, deslumbró a muchos productores por los rápidos resultados obtenidos, cambiando las costumbres sin pensar en las consecuencias que a largo plazo ocurrirían: la degradación del suelo, la contaminación y la aparición de nuevas plagas.

En la actualidad, desde una mirada consciente sobre el estado de nuestros suelos en Jujuy, desde la Cátedra de Edafología de la Facultad de Cs. Agrarias (UNJu), con la unidad de investigación a cargo de la Dra. Fanny Altamirano, comenzaron a realizar ensayos de Recuperación de Suelos en la zona productiva de Perico, comprobando que en las parcelas donde se registraban los mayores valores de materia orgánica, en la recuperación de suelos.

Estos ensayos se repitieron en otras áreas y, tras varios años de trabajar con cepas individuales conocidas como PGPR (Rizobacterias Promotoras del Crecimiento de las Plantas), se comenzaron a inocular consorcios microbianos, obteniendo excelentes resultados. La magia estaba en la acción de los microorganismos, verdaderos protagonistas en el enriquecimiento de la materia orgánica y la revitalización del suelo.

Pero avanzando un poco en el conocimiento: los consorcios microbianos locales o regionales desarrollan mejor su potencial ya que están adaptados a las condiciones ambientales propias de la región y pueden ser útiles en ambientes agrícolas, forestales, acuícolas, en la recuperación o corrección de los mismos, y se utilizan como humus sólido, líquido, lixiviado y bioinsumos, según el propósito.

Un ejemplo de esta innovación biotecnológica se desarrolla desde hace dos décadas en PROYAJO, emprendimiento  situado en la ciudad de Perico, Jujuy, donde se ha formulado un bioinsumo (MEj) con un consorcio microbiano obtenido del vermicompostaje de los RS (residuos sólidos de matadero), el cual sinergiza el humus sólido y el lixiviado que la empresa produce.

Los testimonios que avalan lo antedicho son varios: el humus se aplicó en parcelas de tabaco para contrarrestar los efectos del amarillamiento de las hojas, lo que se llevó a cabo en predios de la Escuela Agrotécnica “R. Hueda”, junto al INTA y PROYAJO. Varios productores están aplicando el producto en huertas y cultivos de palta, entre otros. El lixiviado es utilizado para hidroponía por una empresa Jujeña productora y exportadora de hortalizas. El bioinsumo, además, se utiliza para recuperar las aguas que fluyen del matadero, cuyo destino es el riego.

La inocuidad de los bioinsumos depende de la eficiencia del proceso de fermentación por el que fueron elaborados. En el caso del bioinsumo de PROYAJO, para asegurar la inocuidad y confiabilidad, una muestra fue enviada a Estados Unidos para su análisis metagenómico.

La intención de esta comunicación es concientizar a la población en general sobre los beneficios de los microbios benéficos, porque también los hay patógenos, que pueden ser neutralizados por los benéficos

La Biotecnología de los microorganismos es la ciencia que debe interesar a todos, ya que estos “invisibles” están tanto en el suelo como en el cuerpo humano, regulando nuestra salud.

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