La política internacional es dinámica, y en 2025 nos ofrece un tablero complejo, con movimientos de derecha y de izquierda que marcan un mundo en transición.

En América del Sur vemos alternancias, en Europa conviven proyectos de signo opuesto, y en Asia-Pacífico continúa la tendencia a consolidar un eje económico global.
Argentina: El experimento liberal
Con la presidencia de Javier Milei, la Argentina atraviesa un proceso singular: un intento de cambio estructural de corte liberal en un continente históricamente inclinado al intervencionismo estatal. El gobierno busca alinearse con Estados Unidos, Israel y sectores del libre mercado, apostando a una apertura comercial y financiera que busca romper décadas de políticas proteccionistas. El desafío principal es doble: controlar la inflación y recuperar la confianza social sin perder la estabilidad política.
Bolivia: Fin de un ciclo
Tras más de dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo, Bolivia experimenta un giro hacia un modelo de centro-derecha. La etapa de inclusión de los pueblos originarios, liderada por Evo Morales, queda como un logro histórico, pero el presente se enfoca en atraer inversiones, diversificar la economía y combatir la informalidad laboral. El cambio refleja el desgaste de un modelo y la necesidad de nuevas herramientas para enfrentar los retos del siglo XXI.
Uruguay: Continuidad y moderación
Uruguay sigue mostrando estabilidad institucional, aunque el escenario político oscila entre la centroizquierda y el centro-derecha. El Frente Amplio recupera protagonismo, pero con un perfil pragmático, buscando sostener el equilibrio que caracteriza al país. La política uruguaya es quizás la más previsible de la región, con consensos básicos sobre derechos y economía social de mercado.
Paraguay: El bastión conservador
Paraguay mantiene una línea conservadora, con el Partido Colorado en el poder. La estabilidad es su carta fuerte, aunque los desafíos en materia de infraestructura, desigualdad y crimen organizado siguen siendo grandes. Es un país clave en el Corredor Bioceánico, por su posición estratégica en el centro del continente.
Chile: El laboratorio progresista
Gabriel Boric enfrenta el desafío de sostener un proyecto progresista en medio de tensiones internas. La izquierda chilena gobierna con dificultades para implementar reformas profundas, pero mantiene el respaldo de sectores jóvenes y urbanos. Chile continúa siendo un “laboratorio político” donde se prueban ideas que repercuten en toda la región.
Perú: La inestabilidad crónica
La política peruana sigue marcada por la inestabilidad. Presidentes de corta duración, crisis parlamentarias y desconfianza ciudadana caracterizan un sistema fragmentado. A pesar de la riqueza en recursos naturales, la falta de gobernabilidad limita su potencial de crecimiento.
Ecuador: El peso de la seguridad
Ecuador gira hacia un gobierno de corte conservador, con la prioridad puesta en el combate al narcotráfico y la violencia. El país atraviesa una situación crítica de seguridad que condiciona la agenda económica y social.
Colombia: Entre la izquierda y la presión social
Gustavo Petro, primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, enfrenta un escenario complejo. Su proyecto de reformas sociales y ambientales convive con fuertes resistencias políticas y económicas. La violencia y la presión del narcotráfico limitan su margen de maniobra.
Brasil: El gigante polarizado
Brasil, bajo Luiz Inácio Lula da Silva, intenta retomar un liderazgo regional desde la izquierda, con políticas sociales y ambientales como banderas. Sin embargo, la polarización interna y la fuerza de la derecha dificultan un consenso amplio. Brasil sigue siendo la pieza central del tablero sudamericano.
Venezuela: Un régimen en jaque
El gobierno de Nicolás Maduro continúa, pero con legitimidad debilitada. La crisis económica y social persiste, y aunque aún cuenta con apoyos militares y externos, su permanencia en el poder es cada vez más incierta. La eventual transición política es un tema de debate constante en la región.
Europa: Entre Sánchez y Meloni
En Europa también vemos contrastes:
España: Pedro Sánchez sostiene un gobierno de centroizquierda en un contexto difícil, marcado por tensiones sociales y la necesidad de alianzas parlamentarias. Su proyecto defiende el Estado de bienestar y la integración europea, aunque con oposición intensa de la derecha.
Italia: Giorgia Meloni encabeza un gobierno de derecha nacional-conservadora, con un discurso de identidad cultural y soberanía. Apuesta por reforzar el rol de Italia en la Unión Europea, pero desde una mirada más crítica hacia Bruselas.
Ambos países representan las dos caras de la política europea actual: la continuidad de proyectos progresistas y el ascenso de liderazgos conservadores.
El mundo de 2025 muestra un mapa político en movimiento: Sudamérica dividida entre gobiernos de derecha y de izquierda, Europa en equilibrio entre proyectos progresistas y conservadores, y Estados Unidos y China como grandes referentes de la escena global.
La clave no está en la etiqueta ideológica, sino en la capacidad de cada gobierno para resolver los problemas concretos: pobreza, desigualdad, seguridad, cambio climático e inserción en la economía global.
La Argentina, con su experimento liberal bajo Javier Milei, es parte de este proceso. Lo que ocurra aquí no será aislado: será observado, analizado y discutido en toda la región.
Así está el mundo: En transición, en disputa, pero también en búsqueda de nuevos equilibrios.
Por Alejandro Safarov
Licenciado en Ciencia Política. Docente universitario. Especialista en Relaciones Internacionales.
