Las obras, esta vez, abordaron la reparación integral de la cubierta de la iglesia. Todo, ejecutado con saberes ancestrales, trabajadores y material de la zona.

La Dirección Provincial de Arquitectura (DPA), dependiente del Ministerio de Infraestructura, Servicios Públicos, Tierra y Vivienda (MISPTyV), concluyó las obras de mantenimiento integral y reparación de cubiertas de la iglesia de Purmamarca, con una intervención que permitió recuperar sectores deteriorados y preservar las técnicas constructivas tradicionales del edificio.
Las tareas se iniciaron a partir del deterioro que había sufrido la cubierta como consecuencia de las lluvias intensas registradas durante el último año. En ese contexto, cuatro cabreadas habían sido apuntaladas de manera preventiva, a la espera de la intervención integral.
La obra contempló el cambio total de la cubierta y la sustitución de las estructuras que se encontraban dañadas. Para su ejecución se recuperó la técnica ancestral de la torta de barro, característica de la arquitectura tradicional de la región y respondiendo al valor patrimonial que conserva la iglesia.
Las obras que desplegó Arquitectura fueron ejecutadas por cooperativistas locales, personas con conocimiento de las técnicas constructivas propias de la zona. Estas personas seleccionaron los materiales adecuados y dejaron descansar la mezcla de barro y paja -seleccionados con particularidades- el periodo necesario. Al mismo tiempo, y como única incorporación de materiales actuales, se sumaron plásticos de alta resistencia como recurso complementario para la protección de la estructura.
Obras de recuperación de paredes y pintura tradicional

En las paredes se recompusieron los revoques afectados por fisuras, desmoronamientos y movimientos sísmicos. La mayor parte de las reparaciones se realizó con técnicas de barro y sólo en sectores puntuales se utilizó una solución cementicia.
La mezcla empleada estuvo compuesta por barro, cal y una proporción mínima de cemento. También se utilizó paja proveniente de cañizos de zonas secas, de acuerdo con los criterios propios de la construcción tradicional.
La intervención incluyó, además, la pintura integral del edificio; blanco tiza, característico de la arquitectura colonial de la región. Para esta tarea se aplicó una técnica de pintura al agua con fijadores naturales obtenidos de la penca, cuyas propiedades latizadoras permiten mejorar la adherencia de la pintura, logrando mejores resultados aún que la pintura de látex industrial.
Más obras integradas: pisos, carpinterías y adecuaciones eléctricas

El proyecto de mantenimiento y reparación integral que desplegó Arquitectura comprendió también el acondicionamiento de la instalación eléctrica. Se incorporaron nuevos puntos de iluminación, llaves y tomas, junto con canalizaciones y tendidos embutidos, para mejorar la capacidad y la seguridad de la instalación técnica. En los pisos se utilizaron piedras seleccionadas de la zona, provenientes de sectores altos —como la cuesta de Lipán— y no del río cercano, con el objetivo de reducir la huella de la intervención de rodado de los cantos.
En cuanto a la carpintería, durante los trabajos se identificó el color verde original de las piezas de madera. A partir de ese hallazgo, se recuperó la tonalidad y se aplicaron productos adecuados para la conservación y puesta en valor de la madera.
La intervención de la DPA permitió recuperar integralmente la iglesia de Purmamarca, atendiendo las necesidades estructurales, funcionales y de conservación del edificio, con una mirada que combinó soluciones actuales y técnicas tradicionales propias del patrimonio arquitectónico de la Quebrada.
