Ecuador será el primero en celebrar elecciones presidenciales, sucedido por Bolivia y Chile. 2025 será crucial en Latinoamérica.

Latinoamérica se encamina hacia otro ciclo electoral decisivo. En 2025 3 países (Chile, Bolivia y Ecuador) se jugarán su futuro político en elecciones presidenciales claves en un contexto común de profunda incertidumbre y severas crisis.
Ecuador será el primero en celebrar elecciones generales en 2025, que incluyen la elección de sus presidente y vicepresidente, miembros de la Asamblea Nacional y representantes al Parlamento Andino.
De cara a los comicios del 9 de febrero de 2025 en los que busca su reelección, la popularidad del presidente Daniel Noboa ha caído drásticamente tras el aumento de la inseguridad, la narcoviolencia, apagones masivos, matanzas y la disputa con su vicepresidenta hasta hace poco desterrada en Israel.
A fines de octubre una furiosa marcha de organizaciones sociales y estudiantes evidenció el descontento y la bronca de los ecuatorianos por el mal manejo del gobierno en 3 crisis: seguridad (la tasa de homicidios es de 47 por cada 100.000 habitantes en 2023, según el Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado), economía (las proyecciones del FMI del crecimiento del PIB son del 0,3% con tendencia a la baja) y energética (el país ha soportado cortes de energía que han llegado hasta las 14 horas al día). «Con o sin luz, este Gobierno no se ve», detallaban los panfletos en las calles.
Analistas coinciden en que las acusación de corrupción contra Abad son presiones para forzarla a dimitir y evitar que gobierne 45 días a finales de año cuando Noboa deba solicitar licencia para hacer campaña con miras a su reelección en los comicios generales de 2025. Pero al presidente parece no importarle y no cumplirla con la constitución ecuatoriana.
Si bien Noboa logró atenuar de manera parcial la crisis energética con la reanudación de la venta de energía de Colombia y el aumento de las precipitaciones reduciendo sus horarios de racionamiento de energía, no pudo con la narcoviolencia.
Pese a la instauración del conflicto armado interno, el país sigue sangrando. Agentes penitenciarios fueron asesinados, candidatos presidenciales amenazados y atacados, y hechos de corrupción expuestos.
Su imagen se ha deteriorado por varias denuncias públicas en contra de la empresa familiar de exportación de bananas, a la que acusan de usar de fachada para traficar droga. Exportadora Bananera Noboa, que pertenece al Grupo Noboa que tiene 110 compañías, y goza de activos por USD 1.355 millones.
Como jugada electoral, Noboa ha reivindicado su lucha contra la narcotráfico impulsando la reinstalación de bases militares extranjeras en la nación que debe someterse a votación una reforma constitucional y luego a referéndum. En su redes publica a diario videos de golpes al narco.
Sin embargo, el gobierno cedió millones en contratos públicos a empresas profundamente vinculadas con figuras clave del narco en el país. El caso más paradigmático es el Queenwater S.A., una empresa de Inda Mariela Peñarrieta Tuárez, la narcoesposa del líder de Los Choneros, José Adolfo Macías, alias Fito. «Fito» Macías, es el narco más buscado y peligroso. Su fuga de la cárcel Regional de Guayaquil a principios de año, donde cumplía un pena de 34 años por delincuencia organizada, narcotráfico y asesinato, propició la ola de violencia sin precedentes en el país.

Bolivia
El país andino prevé celebrar las elecciones el 17 de agosto de 2025 mientras que la segunda, en caso de ser necesaria, se realizará el 19 de octubre. Acontecerá en medio de una crisis política, económica y social sin precedentes.
La guerra del MAS, entre Evo Morales y el presidente Luis Arce, además de «sacar los muertos del placard» del partido está arruinado Bolivia, profundizando la crisis de escasez de dólares combustible, medicamentos y alimentos. En el país la inflación se ha disparado notablemente. La anual experimentó un aumentó significativo del 9,51% en noviembre, según datos del Banco Central de Bolivia.
Pese a las los 12 procesos penales que asedian al expresidente del Movimiento Al Socialismo (MAS), de los cuales 6 son por la presunta comisión de los delitos de estupro y trata y tráfico de personas, uno por tentativa de homicidio e instigación pública a delinquir e incluso infanticidio, Evo Morales buscará presentarse a las elecciones de 2025 vía un amparo y bajo un posible nuevo partido ignorado las sentencias judiciales que lo inhabilitan.
Evo Morales y Luis Arce pelean por el liderazgo del MAS y por la candidatura presidencial. Con tal panorama, es común pensar que una alianza opositora sólida aplastaría al MAS autodestructivo y dividido para sacarlo del poder. Sin embargo, no es el caso en Bolivia.
La ambición personal y la fragmentación en la oposición en Bolivia impiden aprovechar una oportunidad única para disputar el poder al MÁS. Uno de los firmantes de un pacto de unidad opositora, el expresidente y Jorge ‘Tuto’ Quiroga (2001-2002) ya rompió la promesa del acuerdo de «única candidatura contra el MAS» que habéis sellado con el expresidente de Carlos Mesa (2003-2005) junto al empresario Samuel Doria Medina y con el apoyo del gobernador suspendido de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho diciendo que su presentación a las elecciones era «irreversible».
Mesa, Media y Camacho apuestan a formar una gran alianza opositora con el rector de la universidad estatal de Santa Cruz, Vicente Cuéllar, y el senador Rodrigo Paz Pereira, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora.
Por otra vía, figura Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba y candidato independiente, aparece como uno de los favoritos de distintos estudios de opinión de cara a la presidencia.
Otro también es el empresario libertario, Branko Marinkovic, «El Milei boliviano» que lanzó su candidatura para las elecciones de 2025 en Bolivia la semana pasada diferenciándose de la oposición y el socialismo:
«Libraré al país para siempre de los zurdos y de los tibios», aseguró. Su discurso lo presenta como un «outsider», o tercera posición contra los «corruptos» del MAS y los «cómplices» de la oposición.
Es poco probable que Marinkovic tenga éxito en Bolivia, dominado por el MAS desde hace más de 20 años.
Chile
El 16 de noviembre de 2025, los chilenos acudirán a las urnas para votar a sus favoritos para el parlamento y la jefatura de Estado. Si fuera necesaria, una segunda vuelta presidencial se celebrará el 14 de diciembre.
El presidente Boric tiene prohibido postularse para un segundo mandato consecutivo. Ha tenido grandes dificultades para implementar el programa socialista de su Frente Amplio, en gran medida a la falta de una mayoría parlamentaria de la coalición. Una inusitada crisis de seguridad y un serie de escándalos en el seno de su gobierno han marcado el último tramo del año.
La ministra del Interior Carolina Tohá, suena como candidata oficialista, aunque está en el ojo de la tormenta por su floja gestión contra la inseguridad y el Caso Monsalve.
El Caso Monsalve goleó directamente al gobierno de Gabriel Boric no solo porque explotó una semana antes de los comicios municipales en octubre sino porque involucró al ahora ex Subsecretario de Interior de Chile y uno de los más altos funcionarios responsables de la seguridad del país, Manuel Monsalve, que fue acusado de abuso sexual por una empleada que trabaja en esa rama ministerial en medio de la situación crítica por la inseguridad. Ahora está en prisión preventiva.
Gabriel Boric y sus ministros han estado en el ojo de la tormenta desde la revelación del escándalo. El presidente demoró dos días en echar a Monsalve pese a la gravedad de la denuncia, y la subsecretaría del Interior habría mal usado gastos reservados. Asimismo, el Ministerio Público investiga una posible obstrucción a la investigación -pues Monsalve tuvo acceso a las cámaras de seguridad de su hotel, lo que podría constituir delitos contra las leyes de Seguridad del Estado e Inteligencia.
Gabriel Boric buscará avanzar con una de sus principales promesas de campaña: la reforma del sistema privado de pensiones durante 2025. Sin embargo, es muy discutido por la oposición.
La mayoría de los sondeos apuntan a una victoria en 2025 para la coalición de derecha Chile Vamos, liderada por la exalcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, quien ya compitió por la presidencia y perdió en 2013 contra Michelle Bachelet.
La gente en Chile parece, en estos momentos, exigir mano dura, en un contexto de inédita violencia. La principal preocupación de los chilenos es la inseguridad. Las cárceles en Chile están en estado crítico en medio de una creciente violencia extrema entre reos y un aumento de la población penal.
Evelyn Matthei, impulsa el proyecto «Plan Cárceles», que, entre muchas cosas, propone expulsar a 3 mil presos extranjeros de los 9 mil que están distribuidos en las cárceles de Chile, construir 5 recintos nuevos y el aislar a los reos de alta peligrosidad para impedirles que sigan delinquiendo «desde dentro» (modelo italiano).
Otro que piensa en 2025 es José Antonio Kast, líder ultraderechista Partido Republicano. Luchará el año próximo por tercera vez consecutiva por la presidencia de Chile con posibilidades de ganar.
(Urgente24)
