A pesar de haber jugado sin público y haber triunfado 2 a 1 ante Sportivo Pocitos, que lo único que hizo fue demorar todo el trámite del partido, Zapla quedó eliminado.

El equipo “Merengue” necesitaba marcar tres o hasta seis goles, pero el resultado apenas alcanzó para un insuficiente 2 a 1 durante los 90 minutos de juego.
La tarde del domingo pasado en Palpalá fue atípica. Sin público en las tribunas, las adyacencias del estadio se llenaron del sonido de tamboriles, trompetas y trombones, como si fuese una sociedad de candombe rioplatense, y no solo argentina, sino digna de Uruguay también.
Entrando de lleno al partido, lo que predominó fue un arbitraje polémico. El tucumano al mando del encuentro estuvo a la altura de lo peor que hemos visto, comparable solo con los árbitros de Catamarca: dos bazofias con el mismo olor, cortesía del corrupto Consejo Federal y de la AFA, liderada por el mafioso de Claudio «Mafia» Tapia.
Todo arrancó al minuto 5 del primer tiempo, cuando Sportivo Pocitos se adelantó gracias a un tiro libre absurdo que el arquero Rodríguez no pudo contener. La pelota, como en un movimiento rectilíneo uniforme, se coló para el 1-0 a favor de la visita. Sin embargo, la respuesta de Zapla no tardó mucho a los 8 minutos apareció Enzo Serrano para decretar el 1-1 y devolverle la esperanza a los hinchas que seguían el partido por la radio, gracias a las voces de FM Encuentro.
A partir de ese momento, Zapla atacó incesantemente. Cascoteó el rancho de los fronterizos una y otra vez hasta el final del primer tiempo. Pero acá vino otra «joyita» del árbitro: adicionó 8 minutos insólitos, convirtiendo el primer tiempo en el más largo de la historia.
Ya en el complemento, los periodistas intentamos mantener la calma, aunque era evidente que Zapla tenía el partido controlado. Al minuto 3, Juan Cuéllar anotó el segundo gol y encendió los corazones blancos. El equipo iba por más, pero lo peor estaba por venir.
Un penal clarísimo a favor de Zapla fue ignorado por el árbitro tucumano, quien se escudó en su asistente para no sancionarlo. Si hubiese cobrado ese penal, la historia sería distinta. Pero no lo hizo. Ni lo hará.
Así, el partido terminó siendo un domingo para el olvido. El último baile de Altos Hornos Zapla en este torneo quedó marcado por la corrupción y la mediocridad arbitral. La realidad es que Jujuy no tiene voz en el Consejo Federal.
Para cerrar, todavía resuenan las palabras de Jesús Guaymas y Facundo Torres, quienes expresaron la frustración de un equipo y una provincia entera. Saquen sus propias conclusiones, pero no se olviden: el buen fútbol muere día a día en manos de una corrupción asqueante que maneja no solo nuestro fútbol local, también no me quiero imaginar a CONMEBOL.
Escribe: Nicolás Agustín Casas

