La Jueza de Familia N° 2, Ana María Carriquiry, advirtió la naturalización de estas conductas como el riesgo más grave a largo plazo.

La jueza de Familia número 2 de Orán, Ana María Carriquiry, encendió las alarmas en la región al advertir sobre un preocupante y sostenido aumento de la violencia infantil en el ámbito familiar.
«Ha aumentado muchísimo. La violencia ha crecido enormemente en los adultos, y los niños son, lamentablemente, las víctimas directas de esa escalada», declaró la magistrada.
El impacto de la violencia indirecta
Carriquiry enfatizó que la problemática excede el maltrato físico directo. El contexto familiar y las dinámicas violentas entre adultos tienen un efecto devastador en los menores.
«Tal vez no se le pegó físicamente al niño, pero sí se golpeó a su madre, a su abuela, o a su hermana. O se ha insultado, o se lo ha abandonado. Esas también son diversas maneras de ejercer violencia», explicó la jueza, resaltando la exposición de los niños a escenarios traumáticos.
La naturalización, el mayor peligro
El factor que más preocupa a la titular del Juzgado de Familia es el proceso de naturalización de la violencia que ocurre en los menores expuestos. Esta aceptación del maltrato como algo «normal» es el germen de futuros problemas sociales.
«Lo peor de todo es que ellos naturalizan ese contexto y, tristemente, después lo vemos reflejado en las conductas de los adolescentes», concluyó la Jueza Carriquiry, alertando sobre la necesidad urgente de intervención social y estatal.
(Cadena3)
