Día de las Almas: Cuando la ausencia nos invita a mirar hacia adentro

Cada 2 de noviembre, muchas personas recuerdan a sus seres queridos que ya no están físicamente.

Homenaje a los Files Difuntos

Encendemos velas, llevamos flores, visitamos sus tumbas y volvemos, por un instante, a esos momentos compartidos que siguen habitando nuestra memoria.

Pero quizás esta fecha también nos invite a mirar algo más profundo: ¿qué lugar siguen ocupando esas personas en nuestra vida?, preguntaba la Licenciada en Comunicación, Marisa Capiello.

Cuando iniciamos el diálogo para hablar de este tema muy arraigado en las familias jujeñas, y que aún siguen transmitiendo a las nuevas generaciones, la costumbre de recordar a los fieles difuntos, con una mesa servida de ofrendas, bebidas, postres, dulces que solían gustarle a sus seres queridos en vida.

A veces, cuando alguien parte, no solo sentimos su ausencia. También quedan palabras sin decir, abrazos pendientes, enojos, culpas y preguntas que quizás nunca encuentren respuesta, nos comentaba, señalando que “muchas veces seguimos relacionándonos con esa historia desde el dolor, sin advertir cuánto de nuestro presente continúa condicionado por ella”.

Capiello, que también es acompañante en Bioneuroemoción (es un guía o facilitador que ayuda al consultante a identificar las emociones ocultas y las creencias inconscientes detrás de sus conflictos o síntomas físicos), del  método Conciencia Esencial Integral (CEI),  señalo que, desde su mirada, “honrar a quienes nos precedieron no significa idealizarlos, negar lo que nos dolió ni vivir aferrados a lo que fue. Significa poder mirar nuestra historia con mayor consciencia, reconocer lo que recibimos, comprender aquello que nos marcó y animarnos a elegir qué queremos seguir llevando con nosotros”.

Porque no todo lo que heredamos tenemos que repetirlo. No todo lo que aprendimos tenemos que conservarlo. Y no todo lo que quedó pendiente tiene que convertirse en una carga para el resto de nuestra vida, sostuvo.

Opinó que tal vez honrar a quienes ya no están también sea darnos permiso para ser aquellas personas que nunca nos animamos a ser. Permitimos ser felices, elegir nuestros propios caminos, dejar atrás viejos mandatos y desplegar todo aquello que durante tanto tiempo quedó postergado.

Dijo que le gusta pensar que el mejor homenaje que podemos hacerles a nuestras “almitas”, sea vivir plenamente, convertirnos en nuestra mejor versión y no permitir que el dolor, nos impida disfrutar de todo lo que todavía puede ser.

Este Día de las Almas, quizás podamos hacer algo diferente: además de recordar a quienes partieron, preguntarnos qué estamos haciendo nosotros con el tiempo que tenemos, cuánto amor estamos expresando, qué conversaciones seguimos postergando y qué partes de nuestra propia historia necesitan ser miradas.

Capiello fue clara al sostener que, “si algo nos recuerda la muerte es que la vida sucede ahora. No podemos cambiar nuestra historia, pero sí podemos transformar la manera en que nos relacionamos con ella. Mientras recordamos a quienes ya no están, también tenemos la oportunidad de preguntarnos qué estamos haciendo nosotros con la vida que sí tenemos”.

(Por Lic. Marissa Capiello)

Scroll al inicio