La Comisión Electoral Central informó que se contabilizaron los primeros 2.670 votos, casi el 0,1% del total. Los sondeos a boca de urna ubican a la oposición de Gadi Eisenkot por delante del bloque del primer ministro, pero ninguno alcanzaría los 61 escaños necesarios para formar gobierno.

El recuento oficial de votos comenzó este martes en Israel, después de unas elecciones legislativas que dejaron un escenario abierto y sin una mayoría clara para formar gobierno. Hasta el momento, la Comisión Electoral Central contabilizó 2.670 votos, una cifra que representa casi el 0,1% del total, por lo que todavía no permite establecer tendencias representativas.
Desde el cierre de los centros de votación, a las 22 hora local, las primeras estimaciones se basaron en sondeos a boca de urna difundidos por las principales cadenas de televisión del país. Esas proyecciones ubicaron al bloque opositor encabezado por el centrista Gadi Eisenkot por delante de la coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu, aunque sin alcanzar la mayoría parlamentaria.
Según las encuestas de los canales 11, 12 y 13, la oposición obtendría entre 52 y 53 bancas, frente a las 50 que reuniría el oficialismo. Para gobernar, cualquiera de los bloques necesita sumar al menos 61 de los 120 escaños de la Knéset, el Parlamento israelí.
En el reparto por partidos, el Likud de Netanyahu se perfila como la fuerza individual más votada, con una proyección de entre 24 y 25 bancas. Yashar, la formación de Eisenkot, obtendría alrededor de 22.
Los partidos árabes podrían ser decisivos
Otro de los datos destacados de los sondeos es el crecimiento de los partidos de mayoría árabe. La Lista Conjunta y Ra’am sumarían entre 17 y 18 escaños, lo que representaría su mayor presencia conjunta en el Parlamento israelí.
El resultado podría convertir a estas fuerzas en actores relevantes para las negociaciones posteriores a la elección. Mansour Abbas, líder de la Lista Árabe Unida, manifestó su expectativa de que su partido y el bloque opositor consigan reunir los 61 escaños necesarios para desplazar a Netanyahu.
Abbas recordó que su formación ya participó en negociaciones con sectores de derecha y del llamado Bloque del Cambio para conformar un gobierno alternativo. Sin embargo, la posibilidad de un acuerdo dependerá de las posiciones que adopten los distintos partidos y de las condiciones que establezcan para respaldar una coalición.
Durante la campaña, Eisenkot había descartado gobernar con formaciones árabes, una postura que podría dificultar las conversaciones si esos escaños resultan indispensables para alcanzar la mayoría.
La oposición celebró, pero Netanyahu mantiene expectativas
Las primeras proyecciones provocaron reacciones contrapuestas entre los dirigentes políticos. El ex primer ministro Yair Lapid afirmó que el bloque de Netanyahu había sufrido una “derrota aplastante” y sostuvo que los resultados reflejaban un rechazo ciudadano al oficialismo.
En cambio, Gideon Saar, ministro de Asuntos Exteriores y aliado de Netanyahu, consideró prematuras las celebraciones opositoras. Destacó que el Likud aparecía como la fuerza más votada y llamó a esperar los resultados definitivos.
También se pronunció Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional y dirigente de extrema derecha, quien pidió a sus seguidores que rezaran para que el resultado final permitiera conformar un gobierno plenamente de derechas.
Por su parte, Yair Golán, líder de Los Demócratas, aseguró que su partido está dispuesto a trabajar con sus socios para intentar conformar una nueva administración, en un escenario que anticipa negociaciones complejas.
La participación electoral fue la más alta en 25 años
La Comisión Electoral Central informó que la participación definitiva alcanzó el 77,7%, con un total de 5.695.682 ciudadanos que acudieron a las urnas.
El porcentaje quedó casi ocho puntos por encima del registrado en las elecciones de 2022 y se convirtió en el más alto desde 2001. La elevada concurrencia fue uno de los datos centrales de la jornada, marcada por la disputa entre Netanyahu y sus adversarios por el control del próximo gobierno.
Durante el día, el primer ministro también denunció un presunto intento de soborno electoral que involucraría a tres funcionarios de un partido de mayoría árabe. Según su versión, fueron detenidos en el sur del país con sobres que contenían dinero.
Las autoridades electorales indicaron que los arrestos se produjeron cerca de los domicilios de los sospechosos, antes de que llegaran a los centros de votación, y describieron el episodio como un caso aislado bajo investigación. La Policía lo calificó como un presunto intento de soborno.
Qué puede pasar si ningún bloque alcanza los 61 escaños
El resultado definitivo será clave para determinar qué dirigente tendrá posibilidades de formar gobierno. Mientras avanza el recuento, las proyecciones a boca de urna no permiten confirmar una mayoría para el oficialismo ni para la oposición.
Si ningún bloque logra reunir los apoyos necesarios, Israel podría volver a las urnas, con Netanyahu al frente de un gobierno en funciones mientras continúa el proceso político. El país ya atravesó un período de fuerte inestabilidad electoral: entre abril de 2019 y noviembre de 2022 celebró cinco elecciones.
Por ahora, el Likud se mantiene como el partido individual más votado en las proyecciones, pero la suma de bancas de cada coalición y los acuerdos que puedan alcanzarse serán determinantes para definir quién gobernará. Los primeros 2.670 votos contabilizados representan apenas una fracción del total, por lo que el panorama continuará sujeto a cambios a medida que avance el escrutinio oficial.
(Cadena3)
