En una Argentina fuertemente marcada por la recesión y la falta de rumbo productivo, los datos macroeconómicos del Norte del país arrojan una sorpresa que rompe con las estadísticas históricas.

Según informes oficiales elaborados por la CEPAL y el MECON, entre los periodos 2012/13 y 2022/23, la provincia de Jujuy registró un crecimiento acumulado de su producto del 23%. Esta cifra contrasta de manera elocuente con el magro 1,6% de crecimiento acumulado a nivel nacional durante ese mismo lapso de tiempo.
¿Cómo hizo Jujuy para pasar de ser una economía netamente primaria a convertirse en el motor del NOA?. El análisis detallado de la última década demuestra que la respuesta no radica en fluctuaciones azarosas del mercado, sino en la ejecución de un plan estratégico de largo plazo.
Destacaron que el hito fundacional de este modelo fue el andamiaje jurídico impulsado por el ex gobernador Gerardo Morales, particularmente a través de la Ley de Inversiones (Ley 5922). Esta normativa configuró el régimen de promoción más competitivo del Norte Argentino, garantizando estabilidad fiscal por 15 años y reintegros de hasta el 30% a los capitales privados que deciden apostar por la provincia.
Además que los resultados de brindar reglas claras están a la vista. Durante los últimos 10 años, el crecimiento se dio de manera sostenida y diversificada, abarcando rubros estratégicos que cambiaron la matriz productiva provincial. Durante este período, la economía jujeña traccionó fuertemente a través del litio y la minería, pero sumó porcentajes vitales gracias a la explosión del turismo, la innovación en cannabis medicinal, el desarrollo de la economía del conocimiento y la instalación de energías renovables.
También en términos de cantidades, este modelo permitió sostener un crecimiento anual del 2,0%, consolidó la radicación de más de 70 empresas en el Parque Industrial de Perico (proyectando 2.000 empleos), atrajo gigantes como Tsingshan con inversiones de 120 millones de dólares y activó operaciones por más de 7 millones de dólares en la nueva Zona Franca. Toda esta suma de factores confluyó en el sorprendente 23% de crecimiento acumulado de la década, es decir a un ritmo del 2,0% anual, cifra que representa 2.5 veces más que el promedio de todo el NOA y 15 veces más que el crecimiento nacional.
Remarcando que lejos del oportunismo político, el caso jujeño demuestra en la práctica que el ordenamiento de las cuentas públicas puede convivir con el sentido social, conformando un un modelo productivo que hoy lidera en forma sostenida el crecimiento de la economía argentina. Mientras se consolidaban los polos industriales, el Estado provincial logró sostener políticas de contención, como la Tarifa Social en Energía Eléctrica que hoy ampara a 60.000 usuarios.
