Sismos en Jujuy: Qué zonas presentan mayor riesgo y por qué el control de las construcciones es clave

Desde el Colegio de Ingenieros de Jujuy explicaron que la provincia tiene distintos niveles de peligrosidad sísmica y remarcaron que, si bien los terremotos no pueden predecirse, sí es posible reducir sus consecuencias mediante construcciones sismorresistentes, controles adecuados y prevención.

Los recientes movimientos sísmicos registrados en distintos puntos del mundo volvieron a generar preocupación entre los jujeños y abrieron nuevamente interrogantes sobre la posibilidad de que un fenómeno de similares características pueda afectar a la provincia.

Ante esta situación, el Colegio de Ingenieros de Jujuy brindó una explicación sobre la realidad sísmica provincial y puso el foco en un aspecto considerado fundamental: el riesgo no depende solamente de que ocurra un sismo, sino también de cómo están construidas y controladas las edificaciones que podrían verse afectadas.

Durante una conferencia de prensa, el presidente del Colegio de Ingenieros de Jujuy, Sergio Aramayo, explicó que uno de los objetivos del encuentro fue llevar información y tranquilidad a la población frente a las dudas que generan los acontecimientos sísmicos.

“Hay permanentemente preguntas y dudas sobre si en Jujuy se va a producir un sismo, cuándo se va a producir y qué va a pasar”, señaló Aramayo, quien destacó la importancia de abordar estas cuestiones desde el conocimiento técnico de los profesionales especializados en estructuras.

¿Jujuy puede sufrir un terremoto?

La respuesta de los especialistas es clara: no es posible determinar cuándo ocurrirá un terremoto. La ciencia no permite establecer con precisión el día, la hora ni la magnitud de un futuro movimiento sísmico.

Sin embargo, esto no significa que no pueda estudiarse el fenómeno.

Los especialistas pueden identificar las regiones que presentan mayor peligrosidad sísmica, analizar las características del terreno y establecer criterios de construcción destinados a que las estructuras puedan soportar los movimientos previstos para cada zona.

En ese sentido, el ingeniero Luis Fernández Campos, presidente de la Comisión de Estructuralistas, explicó que Jujuy presenta diferentes niveles de peligrosidad sísmica.

Según indicó, existe una zona central, correspondiente principalmente a los Valles, donde la actividad sísmica presenta una mayor peligrosidad, mientras que la Quebrada y la Puna presentan una menor peligrosidad relativa.

Esto no significa que en la Quebrada o en la Puna no puedan registrarse movimientos sísmicos, sino que las características y niveles de peligrosidad considerados en las normas de construcción son diferentes.

¿Qué significa que una construcción sea sismorresistente?

Uno de los conceptos que los ingenieros buscaron aclarar es el de construcción sismorresistente.

El ingeniero Silvio Ramos explicó que no debe hablarse técnicamente de construcciones “antisísmicas”, sino de estructuras sismorresistentes.

La diferencia es importante: una construcción sismorresistente no significa que el edificio sea inmune a un terremoto ni que no pueda sufrir daños.

Significa que la estructura es diseñada teniendo en cuenta la posibilidad de que se produzcan movimientos sísmicos, de acuerdo con las características de la zona donde será construida.

Para ello se consideran distintos factores, entre ellos las características del suelo, la ubicación, el tipo de estructura y la peligrosidad sísmica correspondiente.

El objetivo principal es que, frente a un movimiento importante, la estructura tenga condiciones suficientes para resistir las fuerzas generadas por el sismo y reducir las posibilidades de colapso.

El problema no es solamente el sismo

Desde el Colegio de Ingenieros remarcaron que hablar de riesgo sísmico implica considerar varios elementos.

El riesgo surge de la combinación de tres factores principales: la amenaza sísmica, la exposición y la vulnerabilidad.

La amenaza está relacionada con la posibilidad de que ocurra un movimiento sísmico y con las características que podría presentar.

La exposición tiene que ver con las personas, viviendas, edificios, infraestructura y servicios que se encuentran en la zona donde podría producirse el fenómeno.

Y la vulnerabilidad está vinculada con qué tan preparadas están esas construcciones y estructuras para soportar el movimiento.

Por eso, aun cuando no sea posible evitar un terremoto, sí existe una posibilidad concreta de reducir sus consecuencias.
“Nosotros diseñamos estructuras seguras, diseñamos estructuras que van a cumplir con el código. Pero estamos en un marco vulnerable y esa vulnerabilidad nos escapa a nosotros”, explicó Ramos.

El control de las obras, una de las principales preocupaciones

Precisamente, uno de los puntos que mayor preocupación genera entre los profesionales es el cumplimiento efectivo de las normas vigentes.

Aramayo sostuvo que los organismos estatales encargados de controlar las construcciones deben exigir el cumplimiento de las normas sismorresistentes con la importancia que requiere la problemática.

El Colegio de Ingenieros planteó que no alcanza solamente con contar con profesionales capacitados y códigos de construcción: también es necesario que los proyectos sean revisados y que las obras sean controladas adecuadamente.

En este punto aparecen además las dificultades que atraviesan algunos municipios, particularmente por cuestiones presupuestarias y por la falta de profesionales especializados para realizar controles técnicos.

“Insistimos en la necesidad de tener en la provincia una coordinación que permita que tanto los organismos técnicos como los profesionales puedan volcar sus conocimientos y experiencia para llevar mayor seguridad”, afirmó Aramayo.

¿Qué propone el Colegio de Ingenieros?

Frente a esta situación, la entidad profesional planteó fortalecer el trabajo conjunto entre municipios, organismos provinciales y profesionales especializados en estructuras.

La propuesta apunta a profundizar los mecanismos de revisión y control de los proyectos, especialmente en lo relacionado con los diseños y cálculos estructurales.

El objetivo es que las construcciones nuevas cumplan efectivamente con las exigencias establecidas por la normativa vigente y que el control técnico forme parte de una política permanente de prevención.

Para los especialistas, este trabajo resulta fundamental porque la prevención comienza mucho antes de que ocurra un terremoto.

Una construcción correctamente diseñada, calculada, ejecutada y controlada puede marcar una diferencia significativa frente a un movimiento sísmico.

Tranquilidad, pero también prevención

Desde el Colegio de Ingenieros buscaron llevar tranquilidad a la población, pero aclararon que esa tranquilidad no debe confundirse con falta de prevención.

Jujuy se encuentra en una región donde los movimientos sísmicos forman parte de la realidad geológica y, por ese motivo, la provincia cuenta con normativa específica para el diseño de estructuras de acuerdo con los distintos niveles de peligrosidad.

El desafío, según los profesionales, es que esas normas se cumplan efectivamente en cada obra y que exista una adecuada fiscalización.

“Queremos llevar mayor seguridad y tranquilidad a la población, pero exigir, por sobre todas las cosas, que la tarea del profesional ingeniero que se dedica al cálculo estructural esté controlada y exigida por los organismos públicos”, concluyó Aramayo.

La principal conclusión

Para los especialistas, la pregunta no debería ser solamente “¿cuándo habrá un terremoto en Jujuy?”, porque esa respuesta no puede ser anticipada por la ciencia.

La cuestión central pasa por otra pregunta: ¿qué tan preparados estamos para enfrentar un sismo?

Y allí entran en juego la calidad de las construcciones, el cumplimiento de las normas sismorresistentes, los estudios técnicos, el control de las obras, la planificación urbana y la coordinación entre los organismos públicos y los profesionales.

En definitiva, un sismo no puede evitarse, pero sus consecuencias sí pueden reducirse si se trabaja con anticipación para disminuir la vulnerabilidad de la provincia.

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