La crisis de Ceuta cambia de fase: Crecen los cruces clandestinos hacia Andalucía

Frontex calcula que hasta 8.000 migrantes siguen en Ceuta y alerta por mafias que cobran miles de euros para cruzarlos clandestinamente hacia el sur de España.

Las fuerzas de seguridad detectaron nuevas rutas clandestinas desde Ceuta hacia Andalucía.

La frontera se calmó, pero la crisis de Ceuta no terminó. Apenas cambió de lugar. Después de contener las entradas masivas desde Marruecos, el problema se trasladó al interior de la ciudad, donde miles de migrantes todavía buscan una salida y el Estrecho empieza a convertirse en la nueva oportunidad de negocio para las mafias.

El escenario es consecuencia directa de aquella avalancha del 30 y 31 de julio, cuando decenas de miles de personas consiguieron entrar en territorio español en apenas dos días. La mayoría regresó posteriormente a Marruecos y Rabat reforzó sus controles, pero una parte permaneció en Ceuta. Ahora el desafío ya no pasa únicamente por impedir nuevas llegadas, sino por gestionar a quienes quedaron del otro lado de la frontera.

Y ahí aparece el temor real de esta nueva fase. Mientras permanezcan en Ceuta, las autoridades todavía pueden identificar, alojar y tramitar la situación de buena parte de esos migrantes; el problema cambia si comienzan a cruzar clandestinamente hacia Andalucía y logran dispersarse por España y el resto de Europa.

Es justamente el riesgo que Frontex empieza a advertir, mientras las fuerzas de seguridad ya detectaron rutas en lanchas rápidas y motos acuáticas por las que las mafias llegan a cobrar hasta 6.000 euros por persona. Un escenario que alimenta además el principal temor que PP y Vox vienen explotando desde la entrada masiva de julio: que España pierda el control sobre quienes lograron acceder a Ceuta y ahora intentan dar el salto hacia territorio continental.

De Ceuta a Andalucía en 15 minutos: así funciona el nuevo negocio

La distancia ayuda a entender por qué las mafias vieron una oportunidad. Entre Ceuta y Punta Carnero, en las cercanías de Algeciras, hay apenas unos 14 kilómetros en línea recta. Con buenas condiciones marítimas, una moto acuática o una lancha rápida puede cubrir ese tramo en apenas 12 o 15 minutos. En una embarcación convencional, el viaje ronda los 40 minutos, suficiente para convertir la costa andaluza en una salida mucho más cercana de lo que parece desde el mapa.

El precio cambia precisamente según esa velocidad y el riesgo asumido. De acuerdo con la información de Policía Nacional y Guardia Civil recogida por Frontex, las organizaciones están pidiendo entre 1.000 y 3.000 euros por persona para realizar la travesía en pequeñas embarcaciones, mientras que una plaza en moto acuática o lancha rápida puede elevar la tarifa hasta los 4.000 o 6.000 euros. Ya no se trata únicamente de redes que ayudan a entrar en Ceuta, sino de grupos que empiezan a utilizar la ciudad como una plataforma intermedia para alcanzar territorio peninsular.

Una operación de esta misma semana mostró cómo funciona esa logística. La Guardia Civil detectó en los acantilados de La Sirena a varias personas junto al mar y encontró garrafas de combustible en las inmediaciones. Poco después salió una embarcación rumbo a la Península con siete migrantes y dos presuntos patrones. El Servicio Marítimo reaccionó en cuestión de minutos y logró interceptarlos después de que algunos ocupantes se arrojaran al agua y la embarcación terminara volcando, sin que se registraran heridos de gravedad. La AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles) sostiene que el episodio confirma que las redes criminales están adaptando su operativa y utilizando directamente el litoral ceutí como punto de partida.

Pero algunos ya consiguieron llegar al otro lado. El informe de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas citado por Infobae vincula esta nueva ruta con la detección de unas 40 personas en Algeciras procedentes de Ceuta, una señal que preocupa especialmente a las fuerzas de seguridad porque demuestra que el corredor ya está activo. El temor ahora pasa por que estos viajes dejen de ser episodios aislados y se conviertan en una salida habitual para los miles de migrantes que todavía permanecen en la ciudad, justamente cuando las mafias empiezan a cobrar cada vez más por completar los últimos kilómetros hacia Andalucía.

Ceuta vacía El Trampolín, pero la presión sigue

La postal que durante semanas simbolizó el desborde de Ceuta empezó finalmente a desaparecer este jueves. La playa de El Trampolín quedó vacía después de que cientos de migrantes abandonaran el asentamiento improvisado bajo custodia policial y fueran trasladados a los nuevos espacios temporales habilitados por el Gobierno. El operativo comenzó por la mañana sin incidentes y los dispositivos abiertos en Loma Margarita y el área de Embolsamiento disponen, por ahora, de capacidad para alrededor de 1.800 personas.

El traslado también dejó otra señal de las tensiones acumuladas durante estas semanas. Los migrantes fueron separados según su procedencia, con los subsaharianos derivados hacia Loma Margarita y los magrebíes hacia Loma Colmenar, una decisión tomada después de varios enfrentamientos entre ambos grupos que necesitaron intervención policial. En los nuevos recintos comenzaron además tareas de identificación y prerregistro, mientras el Ejecutivo prepara más plazas para retirar progresivamente los campamentos que todavía quedan repartidos por la ciudad.

El problema más delicado continúa siendo el de los menores. Juventud e Infancia trabaja en una salida urgente para unas 500 niñas especialmente vulnerables, que serían trasladadas a recursos de protección en la Península mediante fórmulas que permitan mantener la tutela en Ceuta. El plan abrió otro choque político con el PP y Vox, partidarios de priorizar los retornos a Marruecos, mientras el Gobierno sostiene que cualquier devolución de un menor necesita garantías y un procedimiento individualizado.

Y aunque la frontera ofrece hoy una imagen bastante más controlada que a finales de julio, el episodio del 15 de agosto dejó claro que la presión tampoco desapareció del lado marroquí. Una nueva movilización llevó a cientos de personas hacia las inmediaciones de Ceuta y Rabat desplegó controles para impedir que alcanzaran la frontera; las cifras difundidas posteriormente situaron en cerca de 300 a los migrantes interceptados y en 61 a los detenidos por presuntas tareas de facilitación.

No hubo una segunda entrada masiva, pero precisamente porque Marruecos logró frenarla antes. Ceuta entra así en una etapa extraña: intenta ordenar a quienes ya están dentro mientras sigue dependiendo de que el dispositivo marroquí consiga mantener cerrada la puerta de entrada.

(Urgente24)

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