Siguen los homenajes y reconocimientos a los niños en su día

En este Día del Niño, mientras muchas familias celebran con regalos, juegos y sonrisas, también es necesario recordar a aquellos niños que viven en situaciones de pobreza y que, muchas veces, no tienen las mismas oportunidades.

Ellos también tienen derecho a soñar, a jugar, a recibir afecto y a crecer en un mundo donde sus derechos sean respetados.

Con una mirada sensible y profundamente humana, Carlos “Gury” Matorras dedica este poema a esos niños que enfrentan carencias, pero que conservan intacta la esperanza. Sus palabras invitan a reflexionar sobre una realidad que no debería ser indiferente para nadie y a recordar que detrás de cada niño hay un sueño, una historia y un futuro que merece ser cuidado.

En este Día del Niño, este poema busca poner voz a quienes muchas veces no son escuchados.

Sobre Carlos «Gury» Matorras

Carlos «Gury» Matorras es un reconocido maestro rural, poeta y referente cultural de la provincia de Jujuy, vinculado a la historia de la docencia.

Más conocido como “Gury” Matorras, es un histórico dirigente de la Asociación de Educadores Provinciales (ADEP), pero más como un educador de base y artista con trayectoria en Humahuaca y Tilcara.

Su camino educativo y cultural indica que nació en Tilcara y creció en Humahuaca, ejerció como maestro rural, reconocido como un hacedor cultural y poeta muy estimado en el ámbito local.

Participó activamente en homenajes y en la vida de instituciones históricas como la Escuela Normal de Humahuaca.

Plegaria de un niño pobre

Hoy me das un pan
y un poco de leche,
también golosinas
tal vez… un juguete,

Hay juegos… canciones
bullicios y risas,
mil vuelos de manos.
se alzan en caricias.

Y cuando despierto
ya se fue ese sueño,
me miro al espejo
y soy menos niño.

Fue sólo un momento…
una feliz jornada
después que esto pasa…
no me queda nada.
Mis padres me miran
sin ver sus miradas,
su hablar sin palabras…
voluntad quebrada.

Lágrimas resecas
reflejan su infancia
hoy se ven marchitos
jardín sin fragancia.

Sin el pan que sacie
sin un gesto amigo
sin techo que cubra,
con hambre y sin trigo.

Me muestran sus manos
casi encallecidas
de otrora el trabajo
que les daba vida.

Hoy son sólo muestras.
pues están vacías,
embarga la angustia
nunca merecida.

Por eso este día
no les dice nada…
les rasga el orgullo
les clava una espada.

Se sienten indignos
de la raza humana
porque su hoy es triste.
sin mejor “mañana”.

Una vez al año
con bondad prestada,
gozarán sus hijos
de tenue alborada.

No quiero algún día
vivir lo que sienten
quiero hacer mi vida
sin ser dependiente.

Pido esta plegaria
sepas escuchar.
¡No me des pescado
enséñame a pescar!

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