El Gobierno no dio lugar al pedido de ATE para suspender las tareas desde las 12. La seguridad será reforzada en las embajadas y puntos de posibles concentraciones.

El presidente Javier Milei descartó declarar un asueto administrativo por la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra y seguirá el encuentro desde la Quinta de Olivos junto a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Fuentes oficiales aseguraron que el pedido de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) «no está previsto» en la agenda del Ejecutivo y que no habrá una disposición general para interrumpir la actividad en la Administración Pública Nacional.
El gremio había solicitado un cese de tareas desde las 12 para los organismos descentralizados, entes públicos, empresas y sociedades del Estado. En la presentación, dirigida al mandatario y con copia al secretario de Trabajo, Julio Cordero, sostuvo que el encuentro «supera el marco estrictamente deportivo» y propuso mantener guardias mínimas en las áreas críticas.
Desde la Casa Rosada indicaron que cada dependencia podrá organizar su funcionamiento según sus necesidades, pero sin una resolución nacional que suspenda la prestación de los servicios administrativos.
Los ministros también observarán el encuentro por su cuenta. Mientras Milei permanecerá en Olivos, el asesor presidencial Santiago Caputo seguirá la semifinal en Balcarce 50 junto a la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, y su colaboradora Macarena Alifraco. La presencia de Diego Santilli todavía no fue confirmada.
En el entorno presidencial señalaron que Milei mantendrá el perfil bajo adoptado durante el torneo para evitar que su participación sea interpretada como una utilización política de la Selección.
El Gobierno desplegará un fuerte dispositivo preventivo en la ciudad de Buenos Aires. El Ministerio de Seguridad reforzó la vigilancia en torno de la Embajada del Reino Unido con cerca de 300 efectivos de la Policía Federal, vallados y distintos anillos de custodia.
El esquema también alcanzará a la Embajada de Israel y al propio Ministerio de Seguridad. «Van a tomarse recaudos como si fuera un 2 de Abril», afirmaron fuentes oficiales, en referencia a la sensibilidad del cruce con Inglaterra y a la memoria de la guerra de Malvinas.
Las fuerzas federales y porteñas monitorearán, además, posibles festejos en el Obelisco y otros puntos de alta circulación. El objetivo será prevenir incidentes, daños en edificios públicos y situaciones de tensión frente a representaciones diplomáticas.
El Ejecutivo también sigue el operativo en Atlanta, donde se disputará la semifinal. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, informó que habrá 1.600 agentes y que la coordinación involucró a la FIFA, el FBI, autoridades estadounidenses, fuerzas inglesas y representantes argentinos.
Las autoridades del evento prohibirán el ingreso al estadio con banderas, carteles, camisetas u otros elementos que contengan mensajes políticos, raciales o provocativos. Monteoliva incluyó dentro de esas restricciones las referencias a Malvinas, una definición que generó malestar dentro del Gobierno.
Desde la Casa Rosada aclararon que Argentina participa del dispositivo mediante tareas de coordinación y recomendación, pero que las reglas de acceso son aplicadas por la organización y las autoridades locales.
Por el momento, tampoco existen contactos concretos para organizar un eventual recibimiento de la Selección si el equipo llega a la final o se consagra campeón. Milei puso la Casa Rosada a disposición del plantel y aseguró que, si los jugadores aceptan la propuesta, no participará de la fotografía ni permitirá la presencia de funcionarios durante el festejo.
