Desocupación en alza: El empleo no logra consolidar la recuperación y la tasa de desempleo volvió a subir al 7,8%.

La recuperación macroeconómica que exhibe el Gobierno nacional todavía no logra traducirse en una mejora sostenida del mercado laboral.
Según los datos difundidos por el INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación volvió a aumentar y alcanzó el 7,8% de la población económicamente activa, consolidando una tendencia de mayor fragilidad en el empleo durante el inicio del año.
El informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) muestra además que la tasa de actividad se ubicó en 48,6%, mientras que la tasa de empleo alcanzó el 44,8%. Esto significa que, si bien una mayor proporción de personas salió a buscar trabajo, la economía no generó suficientes puestos laborales para absorber esa demanda, provocando un incremento del desempleo.
El dato adquiere relevancia porque se produce en un contexto donde el Gobierno nacional destaca la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria y la mejora de algunos indicadores de actividad. Sin embargo, el mercado laboral continúa mostrando señales de heterogeneidad, con sectores vinculados a la energía, minería y exportaciones que exhiben dinamismo, mientras actividades intensivas en empleo como el comercio, la construcción y parte de la industria manufacturera siguen enfrentando dificultades.

La situación resulta más compleja al analizar otros indicadores laborales. El porcentaje de ocupados demandantes de empleo alcanzó el 15,8%, reflejando que una porción significativa de trabajadores, aun teniendo empleo, busca mejorar sus ingresos o sumar una segunda ocupación. A su vez, la subocupación se ubicó en 11,1%, un nivel que evidencia persistentes problemas de calidad laboral y utilización insuficiente de la fuerza de trabajo.
Las diferencias regionales continúan siendo marcadas. El Gran Buenos Aires registró una tasa de desocupación de 8,7%, por encima del promedio nacional, mientras que la región Pampeana alcanzó el 8,2%. En contraste, las regiones del Norte mostraron menores niveles relativos de desempleo, aunque con mercados laborales históricamente más afectados por la informalidad.
En el caso del Noreste Argentino (NEA), la desocupación se ubicó en 7,2%, levemente por debajo del promedio nacional. Dentro de la región, Posadas volvió a destacarse entre los principales aglomerados urbanos por sus indicadores laborales relativamente favorables, con una tasa de desempleo de 4,7%, una de las más bajas del país. Sin embargo, la capital misionera mostró una subocupación del 9% y un 10,2% de ocupados demandantes de empleo, señales que reflejan una búsqueda creciente de mayores ingresos por parte de los trabajadores.
La evolución del mercado laboral se transforma así en uno de los principales desafíos para la segunda mitad del año. Si bien la estabilización macroeconómica comienza a consolidarse, los datos del INDEC muestran que la creación de empleo aún no acompaña con la misma velocidad la recuperación de algunos sectores de la economía. Para el Gobierno, el desafío ya no pasa exclusivamente por reducir la inflación, sino por lograr que la mejora de los indicadores macro se traduzca en más inversión, mayor actividad y generación sostenida de puestos de trabajo.
El aumento de la desocupación al 7,8% constituye una señal de alerta para una economía que busca consolidar su proceso de normalización. La estabilidad de precios y la recuperación de ciertos sectores productivos aparecen como condiciones necesarias, pero todavía insuficientes para recomponer un mercado laboral que continúa exhibiendo tensiones, desigualdades regionales y una creciente demanda de mejores oportunidades de empleo.
(Economis)
