El líder de Irán, Khamenei, sigue sin mostrarse en público o por televisión. Sin embargo, los medios iraníes han puesto en su boca dos o tres mensajes contundentes contra los Estados Unidos y su presidente por la guerra.

«El único lugar para los norteamericanos en el Golfo Pérsico es en el fondo de las aguas». Es el nuevo mensaje que desde Irán se atribuye al líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei. Tras la muerte de su padre, el Imán Alí, se dijo que fue designado como su sucesor, pero jamás se lo vio en publico o por televisión. Tampoco se escuchó su voz.
Sin embargo, la televisión iraní lo hizo reaparecer nuevamente. Lanzó una nueva advertencia directa a Donald Trump, en medio de la tensión creciente por la guerra que ya lleva más de dos meses.
Durante su mensaje, el dirigente iraní aseguró que su país no cederá en uno de los puntos centrales del conflicto: el desarrollo de su capacidad militar. Afirmó que Irán defenderá sus “capacidades nucleares y de misiles” como un activo nacional, en un claro rechazo a las presiones de Washington para limitar ese programa.
El discurso incluyó además una advertencia más dura sobre el escenario en el Golfo Pérsico. Khamenei sostuvo que la presencia de Estados Unidos en la región no es aceptable y lanzó una frase contundente sobre el lugar que deberían ocupar las fuerzas estadounidenses, en referencia al conflicto abierto en torno al estratégico paso marítimo del estrecho de Ormuz.
Como en los casos anteriores, una voz femenina leyó lo que se atribuye como el mensaje del líder del país. Acompañado por su imagen y la de la bandera de Irán. En las oportunidades anteriores, Estados Unidos reaccionó devolviendo el guante.
Desde la Casa Blanca, el departamento de Estado y el Pentágono se dijo que ese tipo de mensaje es inaceptable. Sólo prueba lo que Israel y los EE.UU. dicen desde el ataque del 28 de febrero. Ese día no solo murió Alí Khamenei. Su hijo Mojtaba resultó gravemente herido. Lo suficiente como para creer que pudo haber muerto o, por lo menos, no está en condiciones de dirigir a un país en guerra y ni siquiera puede vérselo.
(A24)
