«La caridad es la respuesta correcta de los cristianos contra la propagación del odio en el mundo», afirmó el limosnero papal, arzobispo Luis Marín de San Martín.

El papa León XIV, a través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad (Limonero apostólico), envió un camión cargado de ayuda humanitaria a Ucrania, que partió este sábado de la Basílica greco-católica de Santa Sofía en Roma.
«La Iglesia no es solo teoría, no es solo doctrina, sino también práctica; es el Evangelio vivido, un testimonio de caridad. Y ver una participación tan generosa es motivo de gran alegría para mí», declaró, a los medios vaticanos, el nuevo prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, el arzobispo Luis Marín de San Martín OSA.
Según el limosnero papal, «el grito ‘¡paz, paz, paz!’ debe calar en la mente y el corazón de todos», y lamentó que aún quede «un largo camino por recorrer» y que todavía se necesite «una verdadera conversión» y afirmó: «La caridad es la respuesta correcta de los cristianos contra la propagación del odio en el mundo».
Muchos de los productos que se enviaron a Ucrania este sábado se obtuvieron con la ayuda de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y la Fundación Banco Farmacéutico, como medicamentos, principalmente antibióticos y antiinflamatorios, destinados a hospitales y distribuidos a la población local a través de redes de voluntarios ucranianos.

«Recogimos todo lo que pudiera ser útil, pensando especialmente en las necesidades de los más vulnerables, los enfermos y los niños. Para ellos, las donaciones consistieron principalmente en medicamentos, equipos familiares, productos de higiene, mantas térmicas, alimentos y mucha ropa de buena calidad», agregó monseñor Marín.
El rector de la basílica de Santa Sofía en Roma, padre Marco Semehen, declaró que este era «el camión número 150» de ayuda humanitaria para Ucrania que salía de esta iglesia de la comunidad greco-católica en Italia.
«La ayuda continua del Vaticano significa mucho para Ucrania», declaró el sacerdote que comenzó con el papa Francisco y el cardenal polaco Konrad Krajewski, el anterior limosnero papal, y continúa «ahora con el papa León XIV y el arzobispo Marín de San Martín».
«Se reafirma que la caridad del Papa hacia quienes sufren las consecuencias de la guerra se manifiesta tanto en la oración como en acciones concretas. Esto es especialmente cierto porque, con la prolongación del conflicto, hemos notado una disminución en la atención a las necesidades de la población», añadió el sacerdote a cargo de la basílica ucraniana en la capital italiana.
Ayuda al Líbano

Dos días antes, el 23 de abril, el limosnero apostólico organizó el envío de ayuda humanitaria al Líbano, con aproximadamente 15.000 paquetes de medicamentos esenciales para la población, incluidos antibióticos, antidiabéticos, antihipertensivos, antiinflamatorios y suplementos multivitamínicos, que serán distribuidos a través de la Nunciatura en Beirut, la representante del Papa en ese país.
«Nuestro dicasterio también se dedica a la labor caritativa a nivel internacional y opera a través de las nunciaturas y las Iglesias locales. Al asumir esta nueva tarea, comprendí la importancia de todos nuestros benefactores y la necesidad de crear redes para responder mejor a las necesidades de la gente y ser lo más eficaces posible», explicó el arzobispo español.
El nuevo prefecto del Dicasterio de la Caridad y limosnero papal, nombrado el 12 de marzo por León XIV, añadió que también es «muy importante tomar conciencia sobre la terrible realidad de la guerra», las necesidades que genera y cómo las personas pueden «colaborar concretamente para ayudar a quienes sufren».
Monseñor Luis Marín, de la Orden de San Agustín, la misma congregación religiosa que León XIV, sucedió al cardenal polaco Krajewski, nombrado arzobispo de Lódz (Polonia), quien dirigió varias misiones de solidaridad a Ucrania, en nombre de los pontífices, para entregar ayuda de emergencia y visitar las zonas afectadas por la ofensiva militar rusa, que comenzó el 24 de febrero de 2022.
