El recrudecimiento de las olas de calor obliga a intensificar el uso de la climatización para mantener el confort en las viviendas.

Ante el calor extremo, bajar la temperatura de los 26 grados recomendados a 20 grados genera un sobrecoste de hasta 106,74 euros por temporada en un piso de 90 metros cuadrados si se utiliza un equipo ineficiente. Este incremento evidencia que cada grado extra de refrigeración repercute de forma directa en el recibo estival. Conocer el precio de la luz permite entender el impacto diario de estas variaciones en la factura final.
Incremento del coste por la bajada de temperatura
El impacto económico de combatir las altas temperaturas depende del tamaño del inmueble y del rendimiento de los aparatos. Durante los episodios de calor prolongado, situar el termostato a 20 grados en un piso de 90 metros cuadrados supone un desembolso de 148,71 euros con un aparato de clase G, frente a los 41,97 euros que requiere un equipo A+++. La brecha supera los 106 euros por temporada para un mismo nivel de refrigeración.
Cada grado que se reduce para mitigar la carga térmica exterior añade un sobrecoste lineal entre 1,23 euros y 11,91 euros en el cómputo estival. Para afrontar este gasto, comparar entre opciones para localizar la compañía de luz más barata o revisar la mejor tarifa de luz ayuda a optimizar las condiciones de contratación y amortiguar el impacto del uso intensivo del aire acondicionado.
Diferencias en el consumo según la eficiencia del aparato
La etiqueta energética del equipo resulta determinante para contener el volumen de consumo final en los meses de mayor demanda eléctrica. Los dispositivos con clasificación A+++ consumen un 71,8% menos de electricidad que los de clase G para producir la misma potencia de frío. Esta brecha tecnológica provoca que una vivienda grande con un sistema eficiente pueda gastar menos que un estudio pequeño con un aparato obsoleto, al tiempo que reduce significativamente la huella de carbono asociada al uso de climatización.
Las condiciones ofrecidas por las distintas comercializadoras de luz también influyen en el recibo final, donde las fluctuaciones de la tarifa PVPC determinan el coste base del kilovatio hora consumido. En un inmueble medio, el cambio a un equipo de alta eficiencia supone un ahorro de 69,30 euros por verano, lo que permite amortizar la inversión inicial en unos 3,6 años.
Estrategias de eficiencia y análisis de los hábitos energéticos
La adopción de pautas de uso responsable ante episodios de calor continuo constituye el pilar fundamental para contener el presupuesto doméstico:
Mantener los 26 grados de referencia en el termostato amortigua el impacto de la temperatura exterior sin disparar el consumo.
Limpiar los filtros antes del verano garantiza el rendimiento óptimo del aparato cuando se somete a un uso prolongado.
Aprovechar persianas y toldos en las horas centrales protege la vivienda de la radiación directa para reducir la necesidad de refrigeración.
Aplicar pautas para reducir el consumo energético resulta esencial para minimizar la demanda de electricidad doméstica.
La adecuación técnica del suministro complementa este ahorro mediante el ajuste de la potencia contratada al consumo real del hogar. Según los modelos técnicos desarrollados por Papernest, la combinación entre la eficiencia del equipo y la regulación responsable de la temperatura permite equilibrar la factura estival de forma sostenible.
Fuente: papernest.es
